El tenista, que padece neuritis vestibular, decidió preparar la temporada en el país por primera vez en seis años
Necesito una pared larga, lisa, pálida y sin cuadros, y en todos los hoteles buscan que las paredes sean bonitas, con adornos o diseños, y se complica encontrar algo así viajando siempre y viviendo en hoteles, explicó.
El tenista Nicolás Jarry apareció, este domingo por la mañana, en una clínica deportiva como embajador de Itaú, con decenas de niños que corrían detrás de las pelotas y miraban absortos a este enorme tenista, de más de dos metros. Entre aplausos y firmas de pelotas, el número uno de Chile habló de su momento actual y cómo vivirá de forma diferente su pretemporada, en medio de condiciones bastante específicas.
Jarry comentó que atraviesa una etapa de cambio después de que se le detectó neuritis vestibular, una inflamación del nervio que se encuentra en el oído interno, y genera vértigo, mareos y problemas de equilibrio.
«Me siento en un proceso de renovación, de apuesta. Tengo un equipo con una mentalidad bien integral, con un acercamiento a lo tenístico que es menos común y busca no estresar más de la cuenta», contó Jarry.
Y agregó que se trata de «algo más de cuidado, mucha energía positiva y muy buena planificación, donde todo tenga sentido y no solo sea sumar y sumar, entrenar y entrenar, fuerza y fuerza. Es más un ambiente de buena onda, de tiempos de descanso, de regeneración, de mucha intensidad y con una buena planificación».
Dentro de esa planificación, tomó la decisión de quedarse en Chile para preparar la temporada, algo que no ocurría desde hace seis años. La idea es recuperar el equilibrio y estar cerca de su familia en un momento clave.
«Justamente irá por esa línea de estar más en familia, de cuidarme, de hacer lo que realmente siento que necesito. Y lo que necesito en este minuto es estar en Chile, con mi familia. Me voy a ir a la playa para estar enfocado y haciendo mis cosas lo mejor posible, dentro de lo que creo que voy a necesitar», se sinceró.
La decisión también va de la mano a retomar un trabajo importante para su recuperación, guiado por una profesional francesa especializada en neurovisión. Las rutinas apuntan a mejorar su respuesta visual y vestibular, y requieren condiciones muy particulares para ejecutarse.
Jarry explicó que no logró mantener la continuidad necesaria durante la temporada pasada: «Ha sido difícil en el ámbito de hacerlo, porque son ejercicios muy específicos que necesitan un ambiente también muy específico, y se necesita continuidad. No he podido tener tiempo para hacerlo de forma continua».
Detalló que el problema no está en la disposición, sino en que el tiempo no abunda, entre otras cosas, por la llegada de su hija Celeste y a que también, realizar su pretemporada fuera de Chile, implicaría quedarse en diferentes hoteles, dificultando su proceso.
Jarry debe realizar su rutina durante 15 minutos, dos veces al día y para hacerlo necesita una pared larga, lisa, pálida y sin cuadros, sumado a una silla rotacional que permita ejercicios de giro controlado.
«Ya tengo toda la pauta y la guía de los ejercicios que necesito hacer, pero necesito una silla rotacional, que en una pretemporada fuera, uno viaja todas las semanas y es más difícil tener una siempre a mano. También necesito una pared larga, lisa, pálida y sin cuadros, y en todos los hoteles buscan que las paredes sean bonitas, con adornos o diseños, y se complica encontrar algo así viajando siempre y viviendo en hoteles», explicó.
«El tratamiento, cuando no mejora la vía vestibular, se debe realizar por ejemplo, a través de la neurovisión, técnica común en la rehabilitación y el entrenamiento deportivo de élite. Este consiste en entrenar las habilidades visuales y cognitivas de un deportista para mejorar la toma de decisiones, la anticipación y la coordinación ojo-mano», explicó Constanza Beltrán, otorrinolaringóloga de Clínica Universidad de los Andes.
«Este tratamiento se utiliza para mejorar el rendimiento y la rehabilitación de lesiones neurológicas, como las causadas por conmociones cerebrales. Se ocupa realidad virtual y silla optocinética para fortalecer la conexión entre la retina y el resto del cerebro, y que funcione de una manera más eficiente. Además, se estimula el aérea del cerebro responsable de la visión con colores y paredes lisas», agregó.
A la reorganización profesional se suma un cambio familiar importante: hace pocas semanas nació su hija Celeste. «Tener a mi primera niña fue una hermosa noticia. Aún no siento tanto el cambio, porque sigue siendo muy chiquita, pero cada vez que uno le pone vestidos se empieza a ver el cambio y creo que como ser humano y como hombre, va a ser una experiencia increíble», contó entre sonrisas que se le escapaban por aquí y por allá.
Aunque podría creerse que lo que más afecta es la falta de sueño, él asegura que esa parte está resuelta. Lo más desafiante ha sido reorganizar la casa para recibir a un nuevo integrante. «Hay dos manos más y una persona más a quien cuidar y alimentar. Hemos tenido que reorganizar todo el sistema familiar. Es un proceso que también necesita tiempo y estoy contento de pasar este tiempo en Chile. Eran cosas que necesitaba y que si hubiese hecho la pretemporada fuera de Chile, no hubiese podido estar con ellos», aseguró.
En ese reordenamiento, destacó el rol de su esposa Laura y al pedirle definir su apoyo durante este proceso, en una sola palabra, su respuesta fue inmediata: «Incondicional».


