Ahora las niñas se atreven un montón, cuenta el gerente de una tienda de ropa
Lloriqueos por un vestido exclusivo, limusinas aparatosas, moda argentna y papás tiritando. Ellas, pues.
Chicas con el vestido de confirmación en la cartera por si llega otra con una pilcha igual a la fiesta, peleas entre hermanas por el mismo traje, ensayo de zapatos altos dos semanas antes o niñas que llaman llorando a los servicios de limusinas para darle cabina a una compañera.
Es el estrés que viven por estos días las alumnas de cuarto medio que, además de estar nerviosas ante la inminencia de la PSU, deben preparar todos y cada uno de los detalles de una fiesta que buscan que sea memorable: la gala de graduación.
Y como siempre, las mujeres tienen más producción que los hombres, y dentro de esto, la peor pesadilla es encontrar otra con el traje repetido, por eso no les importa caminar todo lo necesario, con tal de encontrar «el» vestido exclusivo.
«Es el mayor temor que tenemos, por eso buscamos mucho, para conseguir uno que no tenga nadie más», asegura María Jesús Ibáñez, del liceo Madre Cecilia Lazzeri, quien luego de mucho explorar, encontró en Apumanque lo que quería.
Incluso espían en Facebook las fotos de otras graduaciones para ver qué se esta usando y qué no ponerse. La tendencia de este año son los vestidos cortos, con encajes y satinados.
«Hay muchos colores y ahora las niñas se están atreviendo un montón, este año ya no hay tanto brillo ni tul como el año pasado», asegura Sergio Ader, gerente comercial de Open Bayres, una tienda del mall Apumanque que trae ropa exclusiva de Argentina con precios que oscilan entre los $39.000 y los $69.000.
La tienda importa una edición limitada de un modelo por color, para que no haya vestido repetido, y esto fue lo que originó la pelea de dos hermanas cuando ambas querían el mismo traje pero nada que hacer, no había otro modelo igual.
Dado que los vestidos son cortos, los zapatos cobraron mucha más importancia. «Estuve practicando con los tacos dos semanas en la calle y creo que estoy lista para la fiesta, pero sé que a la medianoche me quedo sin zapatos», se resigna Estefanía Miranda Schleyer, del Instituto de Humanidades Luis Campino.
Papás: no se metan tanto
La recomendación que hacen distintos expertos a los papás es que dejen a sus hijos ser y escoger durante todo este proceso.
Por ejemplo, las mamás quieren que sus hijas luzcan el pelo bien liso y suelto, cuando lo que las niñas piden es algo más informal, un poco tomado, con ondas y mechones con movimiento que le den un toque «desordenado».
En maquillaje, la tendencia es a los ojos ahumados, asegura la experta en estética, Doris Martínez, del centro Les Gémeaux Esthetique: «La mayoría de las chicas hoy no se maquilla, pero para este tipo de eventos se dejan llevar, aunque a las mamás a veces no les gusta porque se ven más mayores, pero son jovencitas y tienen que atreverse a todo».
«Mi mamá quería que me llevara un vestido pero a mí no me gustaba y le dije: no, no me gusta . Al final yo escogí el que quería», cuanta con decisión Trinidad Miranda Schleyer, que se gradúa con su hermana.
Doris, que prepara un promedio de 8 niñas semanalmente, conoce la presión que viven las estudiantes y cuenta que «generalmente se estresan cuando vienen con la mamá o un familiar porque siempre están mirándolas, cuando están solas son libres y hablan más».
Los hombres tampoco se salvan de la «intromisión»: los padres los quieren bien peinaditos y arreglados para un momento que consideran solemne, pero los jóvenes tienen otra idea en mente.
«Van con la corbata suelta, zapatillas blancas, el pelo parado y a los papás les cuesta entender que son rebeldes y así lo manifiestan. Ellos buscan graduaciones más coloridas y alegres, que no sean tan tradicionales», explica Juan José García-Huidobro, de Blu Banquetes.
Llanto por una limusina
Para darle más glamour a la fiesta, las limusinas son peleadas en este momento. Alexander Castillo de TuDespedida.cl recomienda hacer la reserva con anticipación.
«Hace poco llamaron unas estudiantes y pidieron una limusina, primero eran 8, después 9 y al final eran 11 y la capacidad es de 8 personas cómodas y 10 medio apretadas, y me llamó la niña desesperada, que no podían dejar a una amiga afuera, y llorando me decía que eran todas flaquitas. Me dio pena, hicimos la excepción y después me llenaron el correo con agradecimientos».
Para los graduados, el recorrido en alguna de las dos limusinas (blanca o negra) cuesta $190.000 por dos horas. Los varones se suben todos en un mismo lugar y los llevan a la fiesta. A las niñas, las recogen a cada una en sus casas, les hacen un corto recorrido y las dejan en el evento.
En Casa Piedra viven un boom: en esta temporada tienen 50 graduaciones, «y lo más increíble de todo es que ya tenemos para el próximo año como 15 eventos» cuenta Verónica Larraín, de relaciones públicas.
En el centro de eventos observan como tendencia que los octavos también tienen su fiesta de graduación, incluso más divertida que la de cuartos medios, porque las hacen temáticas y con bastante colorido.
El servicio de salón, banquetería y decoración cuesta $37.500 por joven, el acompañante paga lo mismo, mientras que el valor por cada padre es de $10.000.
Un punto importante para las productoras de esta clase de eventos es la seguridad. «Aquí las fiestas son muy controladas, tenemos buena vigilancia, nunca ha quedado la escoba», ratifica Verónica Larraín.
En Camiruaga Eventos lo tienen muy claro, por eso no permiten que los chicos salgan de la fiesta antes de que termine, y el que se va, no puede regresar.
«Tampoco deben estar cerca de los rejas de los recintos, porque pueden llegar malulos a ofrecer drogas. Eso no lo aceptamos, por eso siempre hay gente cuidando», explicita el gerente general, Maximiliano Ortiz.
En esta productora cobran $31.500 más iva por persona y el precio incluye el salón, que puede ser en cualquier comuna, cóctel, cena y la fiesta.
Aquí, además de tener todo un protocolo para presentar a cada uno de los alumnos antes de la cena, hacen una recreación del último día de clases: «La profesora jefe pasa la última lista del curso, dicen presente y después toca la última campana de colegio, y ahí todo el mundo queda llorando porque es la despedida», relata el productor.
«Me llamó la niña desesperada, que no podían dejar a una amiga afuera de la limusina, y llorando me decía que eran todas flaquitas».
Piedras en el peloOtra de las novedades de este año son las aplicaciones en piedras-cristal en el cabello. Vienen en juegos de 4 u 8 y se adhieren al pelo mediante una especie de lazo. Las 4 piedras valen $7.900 y el juego de 8 cuestan $15.800 en Palumbo.
Bar de agua
«Es su máximo día de liberación, donde formalmente tienen permiso para tomar alcohol», cuenta Juan García-Huidobro, de Blu Banquetes. Para aminorar la caña, ofrecen el bar de agua en donde pueden tomar agua macerada en naranja, pomelo, albahaca, pepino.
Bronceado natural
Como las jóvenes casi no usan cremas, el solarium sería fatal para su piel. En Les Gémeaux Esthetique ofrecen un bronceado en base a una molécula derivada de la caña de azúcar. Es un aerógrafo que colorea las capas superficiales de la piel, se aplica un día antes de la fiesta y dura casi una semana Su valor es de $18.000


