En el día del manguereo
La Contraloría fue clarita: los ministros no pueden andar en campaña, reclamó el edil.
«La embarró», lanzó el alcalde de Cerro Navia, Luis Plaza, apenas se enteró que el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, se paseaba por la feria libre de Mapocho con Huelén apoyando al abanderado de la Concertación, Eduardo Frei.
Mientras Plaza mojaba a las vecinas con el potente chorro de la manguera de Bomberos y probaba él mismo el duchazo para capear el calor, rezongaba que «Velasco anda haciendo campaña junto con Ximena Aldana, mujer de Juan Carvajal, jefe de comunicaciones del comando de Frei, y la Contraloría fue clarita: los ministros no pueden andar en campaña y cualquiera que sea su jerarquía están impedidos de realizar actividades de carácter político».
Agregó que «no puede argumentar que está en su día de descanso. Los ministros tienen el cargo las 24 horas del día, los 7 días a la semana, todo el año. Hay que respetar, creo que hay una mala interpretación del dictamen», reflexionó un alcalde al que le mojaron hasta los billetes que portaba en su pantalón.
Luego de refunfuñar con lo que él cree es una transgresión al pronunciamiento de la Contraloría, prosiguió empapando a niños y señoras en la fiesta del agua en la plaza El Montijo. Y no faltó la señora picarona que le lanzó la talla y le despertó la sonrisa que la tenía congelada. «Alcalde, no lo vayan a acusar que anda mojando a los pobladores».
Además del manguerazo, las vecinas y sus retoños participaron en concursos, tuvieron baile entretenido y recibieron helados.
«Voy a pasearme por todas las plazas mojando a la gente para que se entretenga», prometió y, de paso, habló de un balneario popular que estará listo «antes de terminar mi primera gestión». Sin dar mayores luces del proyecto que tiene en mente, dijo que se ubicará en la Costanera, apegado al río Mapocho y tendrá mucha seguridad para los niños.
Un minuto de nostalgia
El proactivo alcalde también tuvo su minuto de nostalgia. «Cuando niño yo me bañaba en una acequia… Bueno, era en el canal de regadío que corría a los largo de la calle J.J. Pérez. El sector estaba lleno de chacras… Ahora no existe nada de eso, es un bonito recuerdo, más todavía si mi niñez se truncó con la muerte de mi padre. Y tuve que apechugar para criar y educar a mis hermanos desde mis 12 años y los saqué adelante. Todo se puede en la vida. Imagínate, de niño obrero ahora soy alcalde».


