Fin de semana de despedidas en el fútbol europeo, lágrimas por un fantasma y una frase de antología para decir chaíto.
«En caso de que no nos veamos de nuevo, buenos días, buenas tardes y buenas noches», dice Truman Burbank antes de abandonar el gigantesco set de televisión en que vivió desde el día en que nació.
El final de «The Truman Show», lleno de esperanza, es un bicho raro en el recuento de despedidas, que generalmente son tristes.
Una jovencísima Demi Moore, con los ojos bañados en lágrimas, despide a Patrick Swayze mientras violines quejumbrosos interpretan «Unchained melody» en «Ghost».
El niño Elliot, también llorando, ve partir a su amigo ET al espacio, en otro lacrimógeno final de cine.
El poeta francés Edmond Haraucourt escribió que «partir es morir un poco» en el siglo XIX, reflejando por qué duelen tanto las despedidas.
Con el término de las temporadas europeas, este fin de semana se vivieron varios momentos emotivos por el cierre de ciclos.
En España, Claudio Bravo, lo vivió en carne propia con el homenaje que le hizo el Betis en su último partido en el club. Familia completa se emocionó en la cancha sevillana.
En Alemania, Marco Reus se despidió de la hinchada del Borussia Dortmund en la galería, al lado del bombo, con un vaso de cerveza, mientras en la cancha lloraban por su retiro.
En Inglaterra, el capitán del Liverpool, Virgil Van Dijk, no pudo aguantar el llanto en la despedida del entrenador Jürgen Klopp.
Los ojos de Trent Alexander-Arnold también rebalsaron cuando la fanaticada se puso a cantar «Youll never walk alone» al técnico alemán.
El egipcio Mohamed Salah lo abrazó y aplaudió en el pasillo que le hicieron jugadores y funcionarios del club. También le dedicó buenas palabras en sus redes sociales.
Se veía menos expresivo y muchos recordaron la discusión que tuvieron junto a la cancha hace unas fechas.
Pero tampoco fue Rhett Butler despidiéndose en «Lo que el viento se llevó», cuando una desesperada Scarlett OHara le pregunta qué será de ella sin él: «Francamente, querida, me importa un bledo».


