Dueño del restaurante Don Emelie de Viña del Mar cuanta cómo fue el almuerzo de la heredera del trono español
En el interior del local se prohibieron las fotografías, salvo una: la que se tomó la princesa con los propietarios y el chef del Don Emelie.
«El día viernes 4, nosotros recibimos una reservación como cualquier otra, pero 15 minutos antes de esta, llegó una comisión de Carabineros para informarnos quienes eran las visitas e inspeccionar el lugar», cuenta Marcelo Assicie, dueño del restaurante Don Emelie, en Viña del Mar, agregando que «fue una sorpresa tremenda, jamás lo imaginamos».
Durante ese día el dueño del lugar tenía entendido que había llegado el buque Escuela Juan Sebastián de Elcano, de España, el que traía en su tripulación a la princesa Leonor de Borbón.
Assicie, comenta que todo lo que ocurrió esa tarde fue inesperado. «Yo jamás pensé que vendrían a almorzar acá, imagino que ellos querrían salir de Valparaíso y buscaron en Google restaurantes y debió salir el mío y por eso me siento un afortunado».
Según el sitio de reseñas de Google Maps, el restaurante Don Emelio tiene una puntuación de 4.8 sobre 5, con más de 600 reseñas.
A eso de las 13.15 horas, la Princesa llegó junto a otras siete personas, entre cadetes y guardias reales a las instalaciones del restaurante en 6 Norte 325 en Viña del Mar.
El dueño del local comenta que no hubo medidas especiales para la princesa y su grupo, simplemente se cerró una de las dos puertas y se cerró la persiana contigua a la mesa donde se sentaron.
«Nada especial, pero igual tomamos esas medidas, para más intimidad, para que gente de afuera no se acercara preguntando qué pasa o quién es. Pero no hubo favoritismo», dijo.
Agregando que, durante el tiempo que la princesa estuvo en el restaurante, Assicie prohibió el uso de teléfono a sus 14 trabajadores, así como también se les prohibió a los comensales tomar fotografías. Según indicó Assicie, «para mayor respeto, obviamente les expliqué a los clientes y ellos no tuvieron ningún problema con eso».
El almuerzo
Assicie recuerda que la entrada que comieron fueron unas croquetas de mechada, «una entrada muy típica del restaurante y es un plato que ha permanecido desde los inicios».
Además, comieron otra entrada llamada «tiradito», que es una variación del ceviche con ají amarillo. «O sea, un crudo y un cocinado», resumió el dueño del local.
Tras las entradas, se les leyó la carta de platos del día y ahí cada uno pidió lo que quería. Según el dueño, «todos eran pescados, pero con una que otra diferencia en la preparación».
Para beber, Assicie comenta que algunos pidieron jugos naturales, otros agua y uno que otro cóctel, claramente sin alcohol. Eso sí, no pidieron postre.
Luego del almuerzo y de un pequeño descanso entre conversaciones, se pidió la cuenta. «Cuando se las llevé me pidieron si podían dividir la cuenta entre ocho personas y yo les dije que por supuesto, así que cada uno pagó lo suyo», explicó.
La foto
Antes de retirarse, unos de los oficiales que acompañaba a la heredera española se acercó a la esposa de Assicie, quien le preguntó si deseaba una fotografía con la princesa.
«Mi esposa le comentó que ella tenía entendido que las fotografías estaban prohibidas, pero que si existía la posibilidad sería maravilloso para nosotros», recuerda el dueño.
Tras esto, el funcionario vuelve a la mesa y le pregunta a la propia Leonor si accede a la fotografía. Ante lo que ella indica que no habría problema.
«Ellos ponen a la Princesa al medio, y nos pusimos mi esposa, el cocinero y yo; y ellos sacaron la foto. Después me dijeron que me la iban a mandar después de revisarla por cualquier cosa y luego les pregunté si la podía subir a mi Instagram y me dijeron que sí», comenta.
¿Cómo es la princesa Leonor en persona?
«Mira, físicamente es muy linda, pero humanamente es bellísima. Tiene una calidez, una forma de ser tan sencilla… Nada de altanería. Todo era con por favor y gracias. Yo me dije, es como estar atendiendo a una de mis hijas. Una educación, una manera de dirigirse a las personas increíble».
¿Cómo quedaron ustedes cómo familia después de haber atendido a la Princesa?
«Quedamos con un lindo sabor. Nosotros lo tomamos como un premio a nuestro esfuerzo y aún no lo hemos asimilado al 100. En Viña del Mar debe haber como 800 restaurantes y resulta que vino a comer a este. Es como una aguja en un pajar y nosotros fuimos los beneficiados. Es una alegría para nuestras familias y para nuestros trabajadores también».
«Todo el mundo busca la posibilidad de verla y casi nadie puede. Y esto fue como si nos hubiéramos ganado la lotería, es una oportunidad única en la vida», finalizó.
«Mira, físicamente es muy linda, pero humanamente es bellísima», Marcelo Assicie, dueño del Don Emelie


