Es absolutamente posible que si la gente decide castigar al gobierno, lo haga el domingo votando A favor.
El escándalo de corrupción le está explotando en la cara al gobierno en el peor momento posible. A solo tres días del plebiscito se está dando el peor escenario posible. Pues ya no hay tiempo de sacudirse de la declaración de la exsubsecretaria, Tatiana Rojas, de que el ministro de Vivienda, Carlos Montes, sabía exactamente lo que pasaba con Democracia Viva y no hizo nada para detenerlo.
Lo delicado no es solo que Rojas conecta al gobierno directamente con la corrupción, lo que es grave por sus propios motivos, sino que lo hace en único momento en que puede generar un impacto tangible. Lo hace cuando puede terminar inclinando la balanza a un resultado irreversible. Es absolutamente posible que si la gente decide castigar al gobierno, lo haga el domingo votando A favor de la propuesta constitucional.
Así, por la Providencia, podría terminar ocurriendo lo menos probable. Por defecto, podría terminar ocurriendo lo único que al gobierno y al sector político involucrado en el escándalo de corrupción no le sirve. Es increíble, pero es cierto. Por no haber hecho lo correcto, por no haber limpiado la casa cuando debió haberlo hecho, el Presidente Gabriel Boric posiblemente acaba de empujar la Constitución de José Antonio Kast a la victoria.
Incluso si no gana el A favor, es imposible ignorar lo mal que el gobierno ha abordado el asunto. Si todos los involucrados hubiesen salido cuando explotó el caso de corrupción, en junio de este año, Boric no solo habría esquivado el bochorno, sino que habría evitado entregarle la elección en bandeja a la oposición. En fin, hizo todo mal, justo cuando no lo tenía que hacer, y ahora tiene mucho más que su reputación en juego.


