La receta de Jeannette para sus hijas: nada de TV, sal o chocolates

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Les quiere inculcar hábitos para toda la vida

Tiene a María José (12) y a Celeste de 16 meses. Soy conservadora y estricta, dice sobre su método para criar saludablemente.

A los 35 años, Jeannette Moenne-Loccoz ha vivido harto. A los 17 se fue de su casa, entró a estudiar una carrera que no le gustaba como contabilidad, fue alzada por el rápido espiral de la fama en «Morandé», tuvo un pasar no tan brillante en el matinal de Canal 13, enviudó, se volvió a emparejar, experimentó en el teatro, y este año entró a estudiar sicología, su gran deseo. Además es mamá de dos niñas: María José de 12 años y Celeste de un año y cuatro meses.

Desde el próximo lunes agrega otro renglón en su currículum, ya que redebuta en el Canal 13 como panelista de «Acoso textual», que vuelve con la conducción de Sergio Lagos.

Como madre, la rubia tiene clarito el modelo a seguir por el bien de las niñas. «Soy conservadora y estricta en muchos aspectos», agrega sobre su receta saludable.

-¿En qué se nota?

-Me gusta que se siga una disciplina en horarios, costumbres y comidas. Por ejemplo, a las 9 de la noche deben estar acostadas. Tengo además otras reglas con respecto a mi hija menor.

-¿Como cuáles?

-No come chocolates, ni bebidas o jugos que no sean naturales. Tampoco sal. Su papá es hipertenso, así que nos cuidamos, pero además, por consejo del pediatra, no le damos sal para que conozca el verdadero gusto de las cosas. Lo hago por la salud de mis hijas, pero no todo el mundo lo comprende.

-¿Cómo?

-Algunas amigas me dicen que soy mala, pero no es así. Yo sólo les enseño hábitos que le servirán toda la vida.

Entre las reglas, Jeannette incluyó eliminar la televisión para Celeste. «Cuando era más chiquitita le poníamos monitos. Por esos días comenzó a despertarse hasta cinco veces en la noche con pesadillas. La llevamos al médico y lo primero que nos preguntó es si veía televisión. Su cerebrito no estaba preparado para ese estímulo», cuenta la estudiante de sicología.

-¿Y qué pasó luego?

-Que durmió mucho mejor. Mi hija está muy bien y además, habla mucho y muy fluido. Eso se lo agradezco a mi nana peruana, Eli, que lleva 10 años conmigo y pronuncia muy bien.

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