Jamie McMillen sufrió accidente camino a los géiseres de El Tatio
Vino a enseñar inglés y terminó con 11 operaciones y una infección.
En julio del año pasado, Jamie McMillen decidió colgar el traje de baño naranjo, que usa como salvavidas en la playa de Pensacola, en Estados Unidos, y ponerse bototos para venir a enseñar inglés a los niños del liceo Eben Ezer, de Antofagasta, como voluntaria del programa «Inglés Abre Puertas».
«Quería experimentar una nueva cultura y aprender español», cuenta la rubia de 23 años, que al comienzo disfrutó a concho su viaje. Incluso creó un blog para ir contando sus aventuras.
Sin embargo, el 23 de agosto la travesía se transformó en una pesadilla. A las 6:30 horas de esa mañana, Jamie iba junto a unos amigos a los géiseres de El Tatio, cuando el auto perdió el control y se volcó en medio de la nada. Después de un día, sus compañeros lograron llevarla al hospital de Calama y luego fue trasladada al de Antofagasta, donde comenzó su angustia. «Fue un accidente bastante grave. Ella sufrió una luxo fractura de tobillo. Me extrañó que la trajeran acá y no a una clínica», comentó Roberto Muñoz, traumatólogo experto en tobillo.
«Tuve muchos problemas con la comunicación tanto en el hospital como con el programa, pero me operaron y me pusieron 8 tornillos más una placa en mi tobillo derecho. Lo malo es que tuve que volver al hospital», cuenta Jamie
-¿Por qué?
-El 8 de septiembre me dio una infección muy grave en la pierna. Antes había recibido una bota usada para mi fractura, por lo que es posible que ahí se infectara. Yo pedí que me llevaran a una clínica, pero fue muy difícil, hasta que se pudo. Me tuvieron que operar 10 veces más para el aseo quirúrgico.
-¿Lo pasó muy mal en el hospital?
-No sentí que fuera muy limpio y sanitario. Nunca pudieron escribir bien mi nombre. Me costó mucho pedir ayuda para ir al baño. Me colocaron muy cerca de personas con fuertes infecciones y enfermas. Fui trasladada a 4 habitaciones diferentes porque no tenían suficiente espacio. Para mí fue muy difícil estar en un hospital público.
Fue tal la angustia de la chica, que la familia chilena que la estaba acogiendo debió poner un cheque en garantía para trasladarla a una clínica.
-¿Algún buen recuerdo?
-Sí. Me encantó el país y los niños. Conocí a personas muy buenas. Antes del accidente lo pasé muy bien. Lo malo vino después. Me sentí abandonada.


