Más allá del clima y los idiomas
Aunque hay diferencia entre países, el continente ofrece conectividad a toda prueba y también arriendos carísimos.
Según el último Registro de Chilenos en el Exterior, Europa es el segundo territorio con mayor número de compatriotas luego de América. Son 270.177 quienes viven principalmente en España, Suecia, Francia y Alemania.
Estos connacionales han experimentado los beneficios y las dificultades que representa vivir en esa parte del hemisferio norte, tal como sucedió con el matrimonio chileno que adquirió una casa en Dinamarca, pero que decidió regresar a Chile por el estilo de vida y la alta carga impositiva (https://acortar.link/I0TQJ0). Como estas hay más razones para distanciarse del continente europeo, cuya cotidianeidad incluye ventajas y beneficios que rara vez se pueden dar en Sudamérica.
Para mal
1. La vivienda es carísima. El arriendo es alto y comprar es prohibitivo. «En Europa la extensión territorial es más pequeña, las ciudades son más chicas y se construye en espacios reducidos. Esto implica que los costos son más altos porque hay una mayor demanda y la gente busca vivir cerca de donde trabaja para evitar los desplazamientos, que al final termina siendo mejor calidad de vida. Son metrópolis concentradas con edificios bajos, con siete pisos máximo. La disponibilidad de vivienda es muy baja», explica Rodrigo Palma, académico de la escuela de Industria de la facultad de Ingeniería de la Utem.
2. Distinta Salud. Si bien el sistema de salud público es gratuito, las listas de espera suelen ser larguísimas. En Inglaterra, Gonzalo Suazo -estudiante de un MBA en Londres- tuvo que aguardar cuatro meses para hacerse un procedimiento que duró cinco minutos en el NHS, el símil inglés de Fonasa. «Tienen un problema gigante por la cantidad de recursos, aunque la calidad de la atención es buena», acota.
3. Lenta burocracia. Gracias a la Clave Única, Chile está más avanzado que el promedio europeo en acceso digital a trámites en instituciones públicas. «Estamos a la vanguardia porque la mayoría de los trámites se hacen on line, cosa que allá no ocurre en todos los países. Ahora, los trámites de migración son tan engorrosos en Chile como en cualquier parte del mundo», asevera Rodrigo Palma, de la Utem.
4. Permiso de viaje complicado. Hace dos años la Unión Europea anunció que implementará el Sistema Europeo de Información y Autorización de Viaje (ETIAS, en su sigla en inglés), que es un permiso para quienes viajen desde países que no requieren visa, como es el caso chileno. Luego de anuncios fallidos se estableció que la medida se implementará desde el próximo año con un costo aproximado de 7 euros.
5. El factor idiosincrático. Este factor también representa un obstáculo, sobre todo por razones idiomáticas y climáticas en los países nórdicos. El efecto se disipa hacia el sur en países con mayor raigambre latina. «Son días más nublados y cortos. El día más corto del año, el 21 de diciembre, se oscurece como a las tres de la tarde», detalla Gonzalo Suazo desde Londres.
Para bien
1. La seguridad es uno de los mayores contrastes. «Sería muy extraño que alguien saque un cuchillo en la calle. Lo que más se ve son carterazos y lanzazos de celulares en bicicletas. Nos sentimos muy seguros al caminar de noche por las calles de Londres, aunque como en todos lados hay barrios y barrios», grafica Gonzalo Suazo. «En el País Vasco existe la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Municipal y la Ertzaintza o Policía Vasca, con mucha presencia. La sensación es de mucha seguridad. En tres años conocí de un homicidio y causó revuelo general. Uno en tres años», refiere Pablo Espinoza, académico de la Universidad de Tarapacá, en Arica, quien estudió un doctorado en la Universidad del País Vasco (UPV).
2. Un elemento inigualable es la oferta cultural europea. «La cultura se vive en todos los lugares: museos, escuelas de música, coros en los barrios, en fin, una maravilla para disfrutar. La gente vive mucho en las calles», dice Espinoza.
3. La conectividad es otro de los puntos altos. «En las ciudades los sistemas de transporte público tienen amplia cobertura y son de bajo costo. Entre ciudades y países hay un altísimo nivel de conectividad ya sea vía bus, tren o avión. Volar es barato. Conocí gente que viajaba por el día a una reunión de Barcelona a Maastricht, en Países Bajos», refiere Rodrigo Palma.
4. La estabilidad permite la educación, el empleo y los beneficios sociales. «La Universidad del País Vasco es pública, tiene casi 97.000 estudiantes y sus académicos son todos doctores. Durante mi doctorado viví en el Colegio Mayor Miguel de Unamuno, de la UPV, en el barrio de Sarriko. Mis vecinos eran adultos mayores de una residencia especializada y habilitada para ellos por una obra social de un banco comercial vasco», destaca Pablo Espinoza.
5. El costo de la vida, sumando y restando, es una ventaja. «En general, la comida, la ropa y el transporte público son baratos», dice Pablo Espinoza. Los abarrotes tienen los mismos precios que en un supermercado chileno. El asunto cambia cuando se trata de productos frescos, como verduras, frutas y carnes. «Ahí los precios suben un poco y tiene que ver con el costo del transporte y la escasez de superficies cultivables», dice Rodrigo Palma.


