Luis Suárez fue el héroe de la Celeste que clasificó a semifinales después de cuarenta años
El hombre del Ajax salvó al cuadro charrúa al cometer un penal ante Ghana en el último minuto del alargue. “Fue la atajada del torneo”, declaró.
Hace una semana, tras anotar los dos goles a Corea del Sur que le dieron a Uruguay el paso a cuartos de final en Sudáfrica, Luis Suárez declaraba que siendo un niño en su natal Salto soñó muchas veces con llevar a la Celeste a lo más alto del mundo.
En sus palabras jamás se desprendió lo que le tenía preparado el destino ayer en estadio Soccer City de Johannesburgo ante Ghana, por el paso a las semifinales del Mundial. Una posibilidad que se le venía negando a su país desde hacía cuarenta años.
El choque ante el único equipo africano en competencia no le salió fácil. Al contrario, partieron en desventaja en los descuentos del primer tiempo con el gol de Sulley Muntari y aunque recién iniciado el complemento Diego Forlán puso el empate, lo que vino en tiempo extra fue sencillamente épico para los charrúas y más encima con Luisito como el epicentro de todas las emociones.
Para el hombre del Ajax, autor de 35 goles en la liga holandesa la última temporada y goleador de Uruguay en Sudáfrica junto a Forlán, con tres conquistas, el arco se le cerró durante los 120 minutos que duró el partido. Tuvo tres ocasiones claras de anotar, pero su suerte no estaba en el arco contrario, sino en el propio donde protagonizó lo que ahora en su país es calificado como divino, hermoso y fenomenal.
El partido ante Ghana se iba directo a los penales cuando vino lo increíble. Se jugaba el último minuto del segundo tiempo extra cuando un tiro libre desde la izquierda dejó mal parado al meta Fernando Muslera. Luis Suárez logró despejar con sus piernas en la línea el disparo de Stephen Appiah, pero el rebote quedó perfecto para el cabezazo de Dominic Adiyiah que iba derecho al fondo del arco. La pelota sobrepasó a Muslera, luego al defensor Jorge Fucile y cuando parecía que el sueño charrúa se derrumbaba apareció Luisito para sacar el balón de un solo manotazo bajo el horizontal. Penal y expulsión.
El llanto del delantero camino a los vestuarios fue conmovedor. Sabía que la posibilidad de hacer historia se le iba de las manos. Las lágrimas, eso sí, le duraron poco porque Asamoah Gyan mandó su disparo al horizontal. Suárez se volvió loco. Su Uruguay seguía vivo gracias a su divina salvada y luego sus compañeros aprovecharon la definición desde los doce pasos para poner a la Celeste en las semifinales.
“La mano de Dios la tengo yo. Para mí fue la atajada del Mundial y lo que sirvió para que el equipo pudiera ganar en los penales”, confesó Suárez tras el partido, ya convertido en el nuevo héroe charrúa.


