La tímida Camila Merino: «Menos mal que no fui Miss Gabinete»

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Ministra del Trabajo cuenta algunas verdades

Confiesa que ser una persona pública tiene sus bemoles, que carece de tiempo libre y que extraña mucho a sus hijos.

Camila Merino, ministra del Trabajo, no deja de sonreír. Tiene una linda sonrisa, hay que decirlo. Se toma un café mientras manifiesta abiertamente su enorme preocupación porque su escritorio luce desordenado. No es para menos, asumió un ministerio complejo que debe bregar con la negociación del sueldo mínimo, la reconstrucción y la cesantía. Asuntos nada menores.

-¿Le gusta dar entre vistas, ministra?

-Más o menos no más. Una tiene que informar, pero es harto el tiempo que se consume y hay que hacer la pega.

-Dar entrevistas también es parte de esa pega.

-Sí, pero para comunicar hay que tener qué comunicar.

-Usted es de Concepción. ¿Qué sintió con el terremoto?

-Me ha tocado viajar bastante a la zona y te puedo decir que es peor de lo que se ve en la prensa. En Lota y Coronel hay muchas casas destruidas, gente que tenía hogares amplios y ahora vive en carpas. Es una zona con altas tasas de desempleo y ahora con el terremoto, peor aún.

-Pero lo suyo trasciende lo laboral. Es más íntimo.

-Obvio. Cuando uno va y la gente se emociona, te dice que está desesperada, te abraza y se pone a llorar, a uno le llega. Cuando llovía en Concepción me acordaba de una señora que estaba en una carpa y. duele el corazón. Por eso tenemos que ir más rápido.

-¿Ha cambiado mucho su vida desde que asumió?

-Yo antes trabajaba en el Metro y ahí también era mucha pega. Acá una pasa a ser más pública y eso se convierte en un tema dentro de la familia. La otra vez salió en el diario que yo estaba de aniversario de matrimonio. A mi marido no le gustó mucho.

-A la gente le gusta copuchentear. Es terrible.

-Lo sé, lo sé. Pero la noticia era el bono marzo y lo que salió fue mi aniversario de matrimonio.

-Para qué le pregunto por Miss Gabinete, entonces.

-Ja, cuando vi eso dije que menos mal que no salí yo. No me habría gustado salir como Miss Gabinete.

-¿Lo pensó mucho cuando le ofrecieron el ministerio?

-Ahora pienso que fui bien irresponsable, porque me llamaron y dije al tiro que bueno, ni le pregunté a mi marido, siendo que es un cambio para mi familia. Igual mi marido me iba a apoyar, en todo caso.

-¿Ya la reconocen en la calle?

-No tanto, pero me reconocen. A veces me dicen «le va a ir muy bien». Voy a comer acá al centro y se me acercan para decirme cosas, hacerme comentarios o darme opiniones.

-¿Tiene tiempo libre, ministra? ¿Lee, sale a trotar?

-El deporte nunca ha sido mi fuerte, así que tengo una excusa para no hacer deporte. Me gusta leer, pero no he tenido tiempo.

-Al final es un martirio ser ministro, parece.

-No, no. Uno trabaja para la gente más necesitada, eso es rico, cuando uno ve que puede ayudar y dar beneficios. Pero es verdad que esto ha sido una locura y el poco tiempo libre que queda es para la familia, yo tengo cuatro hijos. Al menos ellos entienden que estamos en un momento complicado como país.

-¿Cuál le gustaría que fuera su legado? ¿Cómo quiere que la recuerden?

-Pienso que en capacitación podemos hacer un aporte grande. Si queremos ser un país desarrollado, tenemos que estar todos preparados. No basta con una elite bien educada, todos debemos estar educados. La educación es el camino a la igualdad de oportunidades.

 -«Ahora pienso que fui bien irresponsable, porque me llamaron y dije al tiro que bueno, ni le pregunté a mi marido»

-Preparándose para el Día del Trabajador

«Analizamos ir al acto de la CUT»

-¿Está preparada para este 1 de mayo?

-Es una fecha de reflexión y con harta carga. No tenemos claro qué vamos a hacer, pero es un día en que vamos a estar con los trabajadores.

-¿Irá al acto de la CUT?

-Lo estamos analizando. Es una celebración de ellos, pero creo que tenemos que hacer un gesto. Hay que dejarles sus espacios también.

-Se viene la negociación del sueldo mínimo.

-Claro, eso se ve en junio, pero tenemos que conversarlo antes. Hemos planteado que debe haber una discusión técnica primero.

-¿Por qué?

-Porque las alzas tienen pros y contras y hay que balancear ambas cosas. Si se aumenta mucho hay más desempleo y puedes perjudicar a los menos calificados y a los desempleados. No es que nos opongamos, pero hay razones en contra. También a favor, obvio.

-¿Me daría alguna cifra?

-¿Crees que te voy a dar una cifra? No, no puedo.

-¿Irá a pasar los 170 mil?

-No me saques palabras.

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