Mauricio Victorino y Andrés Scotti fueron el muro charrúa
Los cracks azul y albo hicieron dupla en cuartos de final y hasta patearon penales. Pura personalidad.
En Uruguay la histórica semifinal lograda también tuvo algo de chileno: Mauricio Victorino, defensa de Universidad de Chile, y Andrés Scotti, patrón de Colo Colo, fueron los encargados de ponerle candado a la defensa charrúa ante Ghana.
El hombre de la U entró desde el minuto inicial debido a la lesión de Diego Godín y respondió tal cual como se la ha visto en pastos nacionales: valiente, firme y con criterio, cuando la ocasión se lo permitió, para salir jugando con categoría.
Lo de Scotti comenzó a los 38 minutos del primer tiempo. El capitán charrúa Diego Lugano se lesionó en pleno partido y tuvo que dar paso al defensor colocolino que entró bien enchufado al trascendental duelo.
La dupla de centrales, separados infitamente por sus colores en Chile, se terminaron complementando muy bien con la Celeste en el pecho. Si bien en el primer gol de Muntari la pelota pasa cerca de la cabeza de Scotti, quien hasta le hace un poco el quite al pelotazo, con el correr de los minutos mostraron toda la fiereza uruguaya para contener a los gigantones africano que acecharon hasta el minuto final del alargue el arco defendido por Fernando Muslera. Para sorpresa de muchos, el cometido de Victorino y Scotti no sólo se limitó al tiempo reglamentario y el alargue. Ambos se atrevieron a ser parte de los ejecutores en la definición por penales y no arrugaron.
Primero fue el turno de Victorino, el segundo lanzador de la serie, quien tomó la pelota y mandó un taponazo cruzado imposible para el meta Richard Kingson. Su compadre Scotti optó por tomar menos carrera y disparar casi al centro del arco, aunque igual de efectivo para matricularse en la historia.


