La rider Macarena Pérez deja Estados Unidos para radicarse en Costa Rica
La estrella chilena del BMX Freestyle, quintaen los Juegos de Paris 2024, se instaló en la localidad de Jacó, donde el ídolo local, Kenneth Tencio, armó un parque de talla mundial.
La rider más destacada de la historia nacional decidió cambiar de aires para darle un nuevo impulso a su carrera en el BMX Freestyle: Macarena Pérez (28) dejó Estados Unidos, donde se había instalado hace una década, y se mudó hace unos días a una pequeña caleta de Costa Rica, Jacó.
Desde Centroamérica, la chilena, que en Paris 2024 se ubicó quinta gracias a los trucos y acrobacias que realizó al pasar las rampas y obstáculos sobre el park instalado en la Place de la Concorde, cuenta qué la hizo tomar esta decisión: «La verdad es que me encontraba un poco sola ahí en Holly Springs (Carolina del Norte). Y aquí está Kenneth Tencio, quien es un gran exponente a nivel mundial. De a poquito, él fue armando parques de entrenamiento, hasta que hace más de un año, terminó en el que estamos entrenando ahora. Y tomé la decisión de venirme para estar con más riders, con más gente, y tener un parque de mucha más dificultad para poder entrenar mejor para los campeonatos».
Obviamente, habló con él antes de cambiarse.
«Claro, hablé con Tencio y me dijo que sí, que soy muy bienvenida, que acá me va a ayudar mucho, que las sesiones son buenas y obviamente confío en su palabra».
Usted vivía cerca del parque de Daniel Dhers, otro referente de su disciplina.
«Sí, en Holly Springs. El parque de Daniel es un poco más pequeño, aunque también tiene un gran nivel de dificultad, pero ya estuve ahí entrenando dos años y creo que ya era hora de un cambio. Al principio éramos como siete riders y de a poquito se fueron yendo. Hubo otros que volvieron a sus países y éramos tres al final. Entonces llegaba a la casa, me encontraba un poco sola, y claro, mentalmente no estaba muy bien. Y acá en Jacó, más allá del parque, hay muchos riders motivados. También hay playas, más naturaleza, donde me puedo volver a conectar y enfocar mejor. Arrendé un depa, donde vivo sola, porque necesitaba mi espacio y estar cómoda».
¿Fue muy compleja la mudanza?
«Sí, igual tuve que dejar hartas cosas allá. Arrendé una bodega, porque no me podía traer todo y tampoco me quería deshacer de todo. Y acá me vine con lo necesario, dos bicicletas, mucha ropa, sobre todo de invierno, que, aunque acá no la necesite, la voy a necesitar para los viajes».
¿Cuántas maletas llevó, entonces?
«Traje tres maletas de 30 kilos. Pensaba traer cuatro, pero la aerolínea me dijo que solo podían ser tres».
¿Y qué dice su mamá (Carolina Grasset) sobre la mudanza?
«Le encanta que estemos más cerca, vendrá a verme a fines de mes. Quiere ayudarme a que termine de instalarme. No la veo desde noviembre, cuando fui a Santiago para el Panamericano».
En 2024 fue quinta en los Juegos Olímpicos y número 1 del ranking mundial, aunque ahora va séptima. Una gran temporada.
«Sí y no. Iba muy bien en el ranking, me sentía súper bien en general, compitiendo, pero me fue mal en el Mundial: tuve una falla técnica de la bicicleta, lo que me dejó fuera de la final y con una posición súper baja. Entonces, ahí me bajó harto el ranking. Pero son cosas que pasan».
¿Eso también influyó para cambiarse?
«No, fue una decisión muy repentina, casi de última hora. No estaba muy estable emocionalmente y sabía que necesitaba un cambio. Me pude haber quedado ahí en mi zona de confort también, pero no era lo más sano para mí».
¿Y qué desafíos tiene por delante en esta temporada?
«Los campeonatos que tenemos aún no son muchos, porque el calendario está súper atrasado. Será un muy buen año de adaptación y de progreso para prepararnos para el próximo ciclo olímpico».
Usted empezó a los 11 años en esta disciplina, ¿cómo ha sido su camino contando con esa gran actuación en París?
«De muchas lágrimas, sudor y sangre, de muchos huesos rotos. Quizás faltó un par de detalles en Francia. El nivel del BMX creció mucho, sobre todo el femenino, y me estaba quedando un poquito atrás. Estaba un poco desmotivada, estuvo el Covid también. Me empecé a dar cuenta de todo el potencial que tengo y que aún puedo dar mucho más. Todavía hay muchas cosas que tengo que solucionar. Recién estoy teniendo el apoyo de gente interesada en mi progreso. Y tengo auspicio privado. En realidad, ellos fueron los primeros que me empezaron a ayudar: primero Vans, luego llegó Monster, Sunday Bikes, Oakley».


