Aporta pocas calorías y da vitalidad
Rockero Stuart Cable lo adoptó como forma de vida simple: Se trata de comer poco y copetearse para matar el hambre
Lunes 7 de junio de 2010. El drama se desarrolla de madrugada en una coqueta casa de estilo victoriano de Llwydcoed, pueblito del sur galés. Rachel Jones encuentra inconsciente a su pololo; intenta despertarlo, pero no reacciona. En medio de una crisis de pánico, la chica sale gritando a la calle: se topa con un amigo, quien tienta en vano una reanimación. A las 5:30 AM un forense declara muerto a Stuart Cable.
Stuart era una celebridad en Gales. Baterista de la popular banda Stereophonics, había sido despedido el 2003 debido a su «comportamiento errático». Tras admitir severos problemas con la cocaína, el rockero inició un exitoso proceso de limpieza: en el último lustro se estableció como animador de radial, figurita de TV, cariñoso padre de un niño de nueve años y líder de Killing for Company, el nuevo grupo donde desplegaba su talento.
Vivir rápido
Rachel Jones formaba parte de esa «sanación». Modelo recién alejada de las pasarelas, había encontrado en Stuart a un alegre compañero.
Por eso sorprendió cuando fue citada para declarar en la investigación por el fallecimiento de su novio. Después se supo que su novio se había ahogado en su propio vómito.
Nadie podía explicarse como un cristiano en su sano juicio había tomado hasta morir.
Semanas después, tras ser caratulado como «muerte accidental», el caso fue cerrado; la prensa estableció que Cable sencillamente se había embriagado hasta morir.
Morir joven
Rachel Jones no se conformaba. Ella sabía algo quizás vergonzoso para la memoria de un rockero que había muerto en su ley: borracho como sapo. Tras respetar un semestre de duelo, la angustiada modelo decidió hablar. Contó que Stuart se sentía gordo y había elegido seguir un régimen ridículo. «Stu iba a actuar en un festival y sus compañeros se estaban poniendo en forma. Existen dietas que dicen que el vodka es mejor que la cerveza porque es bajo en calorías. Así pasó días bebiendo vodka para celebrar su cumpleaños. Sin pensar que podría dañarlo, simplemente de un día para otro cambió sus hábitos. Eso le pasó la cuenta: los destilados son tan fuertes que la gente no se da cuenta lo que les sucede», le reveló al diario escocés Daily Record.
Convencido de que bajaría la panza con esa «dieta», durante tres días de parranda el baterista apenas cenó un menú de comida china.
Una dieta de porquería
Cuando Rachel Jones habló de la «dieta del vodka» muchos lo tomaron a la chacota. Este sistema para bajar rápido de peso, sin embargo, existe y es popular. ¿En qué consiste? Muy simple: comer poco y copetearse para matar el hambre.
Entre las bebidas espirituosas populares, el vodka es la que menos engorda. Un vaso de vodka tonic, por ejemplo, contiene la mitad de calorías que un mojito, un pisco sour o un schop cervecero. Como es un trago fuerte (de unos 40º), sus efectos embriagantes son rápidos y potentes; para quien desee ayunar, funciona como un eficaz inhibidor del apetito, desinhibidor social y -horas más tarde- estimulante del sueño.
Tomando vodka varias veces al día alguien casi podría olvidarse de comer (y además vomitaría lo poco que se echa a la boca): con una semana de esta dieta, efectivamente podría bajar varios kilos. El problema, claro, es que en ese lapso haría pedazos su cuerpo y mente. En el Hemisferio Norte ya es objeto de estudio la «dieta del vodka» o «alcoholexia» (la suma de alcoholismo y anorexia).
La popularidad de este método aumenta gracias al ejemplo que ofrecen ciertas figuritas. El 2006, Sienna Miller se vio obligada a bajar la guata para actuar en una película: en revistas de farándula promocionó las bondades del vodka en la alimentación diaria. «¡La mágica dieta del vodka sí funciona!», tituló el blog Celebrity diets mostrando fotos de la escultural actriz en bikini.
El 2009 su colega británica Elizabeth Hurley atribuía su estilizada figura a un cambio en su régimen. «No me gusta mucho el vodka, pero lo arreglo con soda y limón. Aunque al principio sabe a medicina, rápidamente te acostumbras». Así crece esta peligrosa moda, en particular entre mujeres jóvenes que abominan de la ponchera. En «Diet Blog» se afirma que estadísticas médicas revelan que un 30% de los norteamericanos de 18 a 24 años se priva de comida para beber más sin engordar. «La obsesión por adelgazar y la aceptación social del consumo de alcohol son parte del origen de esta enfermedad», advierte Douglas Bunnell, presidente de la Asociación nacional de trastornos de la conducta alimentaria de EE.UU.
Ahogados en su propio vómitoStuart Cable solía decir a sus amigos que él era «la reencarnación de Bon Scott». Su ídolo, carismático vocalista de la banda australiana AC/DC, también falleció por culpa del alcohol. En febrero de 1980, tras emborracharse en un club londinense, fue arrastrado a dormir dentro de un auto: a la mañana siguiente lo encontraron asfixiado por su vómito.
Morir de esta manera ignominiosa es una triste costumbre en el mundo musical: Jimi Hendrix, John Bonham (baterista de Led Zeppelin) y Stephen Gately (cantante de la banda adolescente Boyzone) son algunos ejemplos. El último en sumarse al listado fue Gary Moore, guitarrista de Thin Lizzy, quien pereció hace un mes en un balneario español tras embriagarse con champaña y brandy.


