Hernán Loyola robó en una casa y no pudo escapar
Acababa de salir con libertad.
En el rostro de Hernán Loyola García aún quedaban evidencias de la paliza que le propinaron vecinos de la casa que robó.
Loyola, de 39 años, fue sorprendido justo cuando huía de la casa de Ramón Henríquez, en la comuna de Santiago. Llevaba una mochila en la que había puesto lo primero que encontró: un set de manicure, un control remoto, un mp4 y un tarro de leche. Mezquino botín que sólo le sirvió para recibir una pateadura.
Ramón y su hijo Luis atraparon a Loyola. Llegaron los vecinos y en cosa de minutos todo el barrio rodeó al ladrón, que intentó en vano liberarse.
«El tipo terminó reconociendo y a medida que llegaban personas, lo iban golpeando», contó Ramón Henríquez.
Para evitar que huyera, los vecinos lo amarraron a un poste de un Ceda el Paso. Un cinturón que Loyola también robó en esa casa sirvió para atarle los pies. Atado al poste lo encontraron carabineros que aparecieron unos veinte minutos después.
Ayer, Loyola quedó en prisión preventiva, porque tenía un nutrido prontuario policial por delitos similares. Claro que la perlita de la audiencia la puso el fiscal Ricardo Peña, al contar que Hernán Loyola había cometido el robo sólo momentos después de haber quedado en libertad, tras ser formalizado por amenazas contra su ex esposa.
«Salió a robar desde el Centro de Justicia. Esta persona no tiene control en su actividad delictiva», dijo Peña, porque efectivamente, la casa que robó Loyola queda a escasas tres cuadras del Centro de Justicia.
Ramón Henríquez dice que el barrio se volvió inseguro desde que ese edificio se instaló al lado de la ex Penitenciaría. «La gente está decepcionada y recurre a actos de violencia. Hemos tenido muchos robos y no pasa nada. Yo puse mi casa a la venta», dijo.
María del Pilar Palacios se separó de Loyola hace 17 años, por «violencia continua», y supo que él terminó en un Ceda el Paso.
«Donde me pilla, me agrede. Tiene problemas de drogas y espero que la justicia esta vez haga algo con él», relató angustiada la mujer. Aseguró que no siente pena ni compasión.


