En la construcción que sucumbió al terremoto han desaparecido ventanales, calefones y cocinas
Propietarios de los departamentos aún quieren recuperar los tesoros que tuvieron que dejar atrás.
Una fractura entre el primer y el segundo piso mantiene al edificio Don Tristán, en Maipú, a medio morir saltando. A ocho meses del terremoto, los cuatro niveles inclinados de la construcción no dejan de asombrar a los vecinos, que entran en crisis de nervios con cada suspirito de la Tierra. Un colgador de ropa con cuatro toallas tendidas, a punto de caer por un balcón del cuarto piso, evidencia su fragilidad.
A Ramón Ibáñez, esta mole a punto de derribarse no le asusta. El hombre lleva cuatro días caminando alrededor de la colapsada construcción, con un solo objetivo: «No debo dejar que nadie ingrese o pase este cerco. Aún hay objetos que para los dueños son tesoros y se deben proteger», dice el cuidador de la Municipalidad de Maipú.
La presencia de Ibáñez se debe a que en los dos últimos meses, todos los fines de semana, se producen saqueos en el edificio. «Estamos choreados. Primero fue la plaga de ratones, moscas, palomas y ahora los ladrones. Entran con linternas y empiezan a hacer ruido a las 4 de la madrugada. Se roban los ventanales, los calefones, las cocinas de los primeros niveles y hasta un piso flotante sacaron», cuenta Sergio Naranjo, quien en más de una oportunidad ha enfrentado a los delincuentes a gritos, desde su casa.
Fabiola Quezada aún no puede sacar su auto desde el estacionamiento y sueña con las muñecas que le regaló su madre hace 30 años. «Con el cuerpo temblando, subí cuatro veces al departamento para rescatar la mayor cantidad de documentos y cosas de primera necesidad. Pero aún falta. Están las medallas de equitación de mi hijo y sus exámenes médicos», lamenta.
«He buscado en todas las cajas que logramos sacar del edificio, pero nunca apareció el cuaderno de nacimiento de mi hijo. Ahí estaba su primer mechón de pelo, su ficha, la pulsera. Ojalá tuviéramos la posibilidad de rescatarlas», cuenta Pamela Márquez, quien mañana se reunirá con el intendente de la Región Metropolitana, Fernando Echeverría, y con el seremi del Obras Públicas, Juan Antonio Muñoz, para iniciar los pasos administrativos de la demolición del edificio.
Comienza en diciembre
Demolición sin dinamita
El 4 de marzo pasado la Municipalidad de Maipú decretó la demolición de los edificios Don Tristán, Don Luis y Hermanos Carrera, que colapsaron con el terremoto. Sin embargo, recién a principios de noviembre fueron entregados a la Intendencia Metropolitana los 390 millones de pesos que costará el proceso.
«Para poder demoler debemos reunirnos con los propietarios y solucionar todos los temas pendientes», dice el alcalde de Maipú, Alberto Undurraga.
-¿Cómo van a demoler?
-No con dinamita. Será un proceso de desconstrucción, mediante maquinarias, que van a botar y sacar material. Puede tomar varios meses y pretendemos comenzar a mediados de diciembre.
-¿Los dueños podrán entrar antes de la demolición?
-Está la posibilidad de tener acceso a algo más que no se alcanzó a sacar con los operativos de rescate. Hay algunos autos atrapados, por ejemplo.


