Patricio Sánchez fue formalizado por un homicidio simple y cuatro homicidios frustrados
Quedó en prisión preventiva. Según la fiscal Marcela Miranda, por su calidad de instructor de tiro podría configurarse un dolo eventual.
A las 14 horas del domingo 17 de mayo, Patricio Sánchez Márquez (52 años) inició su turno como inspector y patrullero municipal de La Reina. Según declaró después su jefe Ramón Paredes a la policía, el hombre no pidió la cámara corporal con la que deben hacer sus rondas. En cambio, tomó el vehículo asignado y se dirigió a un procedimiento en la intersección de Avda. Ossa con Larraín.
En el lugar se habían reunido un número no precisado de motoristas, contó la fiscal Marcela Miranda durante la formalización de Sánchez este miércoles. Se habían citado previamente en una estación de servicio de Lo Espejo para realizar «una vuelta por las autopistas». Estaban conmemorando el cuarto aniversario de la muerte de un compañero.
Cuando Sánchez llegó, poco después de las 16 horas, los motoqueros «se encontraban dificultando el normal flujo del tránsito». El inspector discutió con algunos de ellos y ellos lo siguieron y se cruzaron para obstaculizar su marcha.
Entonces él sacó una pistola Glock, modelo 19x, inscrita a su nombre, y disparó hacia el grupo que lo rodeaba.
Leandro Espinoza Salazar recibió dos tiros: en la región frontal izquierda y en su pantorrilla derecha. La primera herida le causó la muerte poco más tarde en el Hospital Militar. A Javier Sandoval González le llegaron tres impactos: uno en el abdomen y dos en el muslo. El hombre se encuentra con riesgo vital en el Hospital Luis Tisné.
Los disparos del inspector alcanzaron a tres motoqueros más. Jorge Martínez Barahona quedó herido en una pierna y Jim Melo Vidal en un hombro. Mientras que el tercero recibió un balazo en el casco y otro en el estanque de bencina de su moto.
Los delitos que se le imputan al inspector, dijo la fiscal, son homicidio simple, cuatro homicidios simples frustrados y porte ilegal de arma de fuego y de municiones. Por ello solicitó prisión preventiva y 90 días de plazo para investigar, cautelares que la jueza Verónica Herrera accedió, ordenando su internación provisoria en el penal Santiago 1.
El arma
Sánchez Márquez es instructor de tiro e integrante de la International Defensive Pistol Association (IDPA). Además, está inscrito en el Instituto Nacional del Deporte y hace cuatro años debió declarar como testigo en una investigación desarrollada por la PDI por tráfico de armas.
«Por el entrenamiento que tiene, por su manejo de armas de fuego, conoce del tema. Es diferente a un ciudadano normal que no tiene experiencia. Por consiguiente, sabría perfectamente donde apuntar para no causar daño ni una lesión grave, ni menos la muerte de una persona. Se estima que hay dolo eventual por parte del imputado», afirmó la fiscal.
Cuando fue detenido mostró su permiso para portar armas de la Dirección General de Movilización. «Pero esa arma debe estar descargada, no adosada a su cuerpo y debidamente guardada. Claramente no lo cumplió», destacó Marcela Miranda.
Además, de esa Glock, Sánchez tenía inscritas a su nombre otras dos pistolas y un rifle.
La negación
A la misma hora que el inspector efectuaba los disparos mortales, el sargento primero Carlos Rojas y el cabo segundo Roberto Lucero, de la 16 Comisaría de La Reina, estaban en una patrulla en las inmediaciones del lugar. Ambos prestaron declaración ante la fiscal Miranda.
Uno de ellos recibió un video grabado desde el celular de una motorista. Las imágenes muestran al auto municipal de Sánchez rodeado de motociclistas con quienes discute. Cuando logra ponerse en marcha, debe detenerse casi de inmediato debido a la luz roja de un semáforo.
«Los motociclistas bajaron de sus motos y golpearon el vehículo. El conductor tenía el vidrio abajo y se veía claramente que correspondía a Patricio Sánchez», agregó la persecutora.
Después del tiroteo, el inspector abandonó el lugar sin prestar auxilio a los heridos. Fue detenido más tarde en el estacionamiento de la Dirección de Seguridad de la municipalidad. «El imputado tenía lesiones en su rostro y contó que había sido agredido por unos motoristas. El sargento le contó que tenía un video que lo mostraba a él y que testigos decían que había disparado contra unos motociclistas. Él respondió que no había disparado, pero luego reconoció que sí, que disparó un tiro».
Su arma, la pistola Glock más un cartucho de 9 mm y un cargador con nueve cartuchos sin percutar, estaban guardados en una mochila negra en el maletero de su auto. Hasta ese momento, aún llevaba puesto el chaleco antibalas.
Su jefe Ramón Paredes aportó que le sorprendió que no llevara su cámara corporal mientras patrullaba: «Cuando se lo llevaron detenido me percaté que él retiró una cámara después de las 17 horas y que anotó que se la había llevado a las 14 horas».
«Él respondió que no había disparado, pero luego reconoció que sí, que disparó un tiro», Fiscal Marcela
Miranda


