Ahora, mucho más que el 2012, es el momento de televisar ese proyecto.
Hace trece años Televisión Nacional emitió «Las Argandoña», docurreality protagonizado por Raquel Argandoña y su hija Kel Calderón. Esta arriesgada versión local de «Las Kardashian» cosechó críticas despiadadas, que cubrían un amplio espectro, desde lo superficial e inoportuno (un año antes habían sido las protestas de los estudiantes secundarios exigiendo mejorías sustanciales en la educación que recibían) hasta lo lánguido y aburrido (no pasaba mucho y lo que pasaba no era de interés nacional, precisamente).
La propuesta contemplaba participaciones especiales de gente tan carismática (alerta de sarcasmo) como Pablo Schilling, a la sazón acaramelada pareja de Kel, Patricia Maldonado, Adriana Barrientos, Eduardo Cruz Johnson y la polémica María Luisa Cordero.
No creo que haya dos opiniones en cuanto a que estamos ante la familia famosa más polémica de Chile. Es tan evidente que ni siquiera necesito fundamentar esa afirmación trayendo a colación fuertes episodios, incluso ligados a la crónica roja, que han marcado a ese clan y que son de conocimiento público.
No es menos cierto que desde el 2012 hasta ahora los Calderón Argandoña ofrecen más y mejor material televisivo que entonces. Quince años no pasan en vano y menos para ellos, gente que no logra pasar desapercibida y que tampoco lo intenta.
Hoy está en el candelero la brutal infidencia de Raquel en «Tal cual» (TV+), que contó que Melina Noto y Pangal Andrade serán padres sin la autorización de esa pareja y denotando cero empatía por su privacidad (nadie del círculo cercano de ellos lo sabía). A raíz de esto el hijo de Raquel, Nano, aseguró que su hermana Kel fue quien difundió las fotos íntimas de Alejandra Álvarez hace varios años. No habría estado sola entonces Pamela Díaz en ese feroz atentado a la dignidad de otra mujer.
Consideremos que en «Las Argandoña» Kel tenía apenas 20 años, por lo que, pese a que ya se destacaba el desplante heredado de su madre, había vivido harto poco. Hoy es cuando deberían reflotar ese proyecto. Bien podría ser en TV+, el canal donde trabaja actualmente La Quintrala y que marcaría ratings históricos con esa producción.
Eso sí: con Raquel y Kel hablando de todo lo que saben (Nano ya empezó), sin importar cuántos callos pisen ni de quiénes son. Porque para ver de nuevo a Raquel chequeando si el microondas está limpio por dentro o a Kel tomando un jugo, mejor poner Netflix.
Ni pensemos en tratar de convencer a ambos Hernanes, que ni asomaron sus narices por la primera docuexperiencia.


