El precio de publicación de la primera de la lista es de 235.000 UF, pero siempre se negocia una rebaja
El valor de mercado es lo que las personas están dispuestas a pagar, explica una especialista.
Portal Inmobiliario -plataforma que cerró el año con 125.339 avisos activos de propiedades en venta- revisó cuáles son las diez con los precios más altos del momento. Una de ellas está en Zapallar (foto 1) y está publicada en 235.000 UF ($9.024.413.490). Se trata de una vivienda de 50 años de antigüedad y 350 metros cuadrados construidos, en un terreno de 5.000. La propiedad lleva diez meses en espera de un comprador.
El segundo inmueble está en Viña del Mar y por él se piden 224.000 UF ($8.601.994.135). Se trata de la mansión Villa San Jorge, construida en 1915, que se encuentra en el sector de Cerro Castillo. La vivienda, de 1.105 metros cuadrados, consta de ocho habitaciones, seis de ella en suite. También cuenta con piscina (foto 2).
Destaca en la lista una enorme casa en Villarrica (en un terreno de 39.000 hectáreas) por 190.000 UF. El aviso tiene tres meses de publicación.
La cuarta más cara se sitúa en Vichuquén, (foto 3) con un costo de US$7.000.000 ($6.966.540.000). Hace cinco meses está publicada. Y en Ñuñoa, en la avenida Grecia, figura una gran propiedad que fue un monasterio francés por 160.000 UF.
Una sexta propiedad de mayor valor se encuentra en Providencia, con un costo de 159.000 UF. En Vitacura se vende una casa de ocho dormitorios por 158.000 UF y hace tres meses espera a un comprador.
Otro inmueble de alto estándar está en Providencia y se publica a 150.000 UF. Con el mismo valor, en Las Condes se vende una moderna casa de siete dormitorios. La décima propiedad más cara tiene un precio de 149.500 UF. Lleva dos meses a la venta.
«Cuando hablamos de las propiedades más exclusivas de Chile, podría pensarse que todas están concentradas en Santiago. Sin embargo, la realidad es que los inmuebles de mayor valor se distribuyen en distintas localidades, como Zapallar, Viña del Mar y Villarrica. Dentro de la oferta, encontramos castillos históricos, antiguos monasterios y casas modernas ubicadas en sectores de lujo», destaca Gianfranco Aste, gerente comercial de la compañía.
Mayor exclusividad
Rocío Cáceres, head of Real Estate Studies de Tinsa, señala que Providencia, Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes son comunas con una demanda selectiva, asociada a un segmento económico alto.
«Las propiedades se emplazan en terrenos de grandes dimensiones, con construcciones de diseño exclusivo y terminaciones de calidad superior. Además, estas comunas han desarrollado servicios y equipamientos enfocados al nivel adquisitivo del segmento al cual apuntan (colegios, clínicas y centros comerciales)», añade.
Las viviendas de alto estándar situadas en sectores costeros o lacustres como Zapallar, Viña del Mar, Villarrica y Vichuquén también son destinos enfocados a un segmento económico alto, señala Cáceres.
Se han conocido casos de propiedades de alto valor que han tardado mucho en encontrar comprador. Por ejemplo, la casa de Marcelo Ríos en Lo Barnechea estuvo cinco años en venta.
«Este es un mercado mucho más reducido, donde el comprador debe tener una capacidad económica alta. Pero, además, los procesos de financiamiento son más lentos cuando hablamos de más de 100.000 UF. Hay que sumar que su diseño exclusivo hace que no se adapten fácilmente a los requerimientos de los compradores, por lo que estos se toman más tiempo para decidir la compra».
Hace poco se vendió la mansión que Leonardo Farkas donó a Desafío Levantemos Chile y se pagó por ella menos del avalúo fiscal.
«El precio de una casa está determinado por lo que las personas están dispuestas a pagar, lo que se conoce como el valor de mercado. En mercados difíciles, los propietarios tienen que ajustar sus expectativas para alinearse con la capacidad de pago de los compradores».
Para ejemplificar lo pequeño del mercado, Teodosio Cayo, gerente general de la tasadora Arenas y Cayo, dice que la venta de una propiedad de 150.000 UF equivale a vender 50 de 3.000 UF. Ese mercado es mucho más amplio y cuenta con algunos incentivos tributarios.
«Las propiedades por sobre 150.000 UF tienen mayor tiempo de exposición y por eso sufren un mayor descuento al momento de la venta. Son ventas reflexivas. Es decir, no se hacen bajo condiciones de urgencia», plantea.
Según su experiencia, en un escenario económico no contractivo, es normal que la venta tarde un año; dos o tres en casos más especiales.
«En el contexto actual, está tomando no menos de tres años», señala.


