Las mejores tallas del paseo presidencial por la Ciudad Prohibida

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Piñera, Morel, Golborne, Pérez y compañía recorrieron el gigantesco palacio imperial de Beijing

¿Se va a casar, Presidente?, allí guardan cenizas de un ministro que quiso ser candidato y otras niñerías.

Decir que la Ciudad Prohibida es enorme puede ser mezquino, porque es majestuosa. Si fuera un hotel, contaría con 800 edificaciones y 9 mil habitaciones. Aquí alojaron las dinastías imperiales y se estableció la sede del gobierno chino, entre 1404 y 1911.

En la primera plaza del lugar se instala el Presidente Piñera. Lo recibe un guía que habla chino y una intérprete que repite en español. Piñera hace una consulta técnica: «¿Qué dimensión tiene la plaza?». El asesor del recorrido, más rápido que búsqueda en Google, exclama: «30 mil metros cuadrados». El Presidente pone cara de calculadora y especula con «150 por 150, tal vez un poco más. Sí, 170 por 170», se corrige.

Al llegar a la primera gran escalera de piedras, Morel y Piñera suben un poco y en la mitad dan media vuelta para que los fotógrafos puedan evitar el contraluz. La Primera Dama empieza a tararear la marcha nupcial. «Tatatáaan, tatatáaan», se oye. Ríen Andrés Chadwick, Alberto Espina y Laurence Golborne grita: «¿Se va a casar, Presidente?». El diputado Juan Lobos se ubica al lado de Golborne. Le indica unas ánforas gigantes que hay más arriba y le dice: «Mira, en cada una de esas ánforas guardan las cenizas de un ministro que quiso ser candidato».

Antes de entrar al primer edificio imperial Golborne y Lily Pérez se quedan dos pasos atrás de Piñera. Dos guardias les cortan el paso y Lily protesta: «Es el ministro de Minería». El hombre que lleva el 33 como aureola le muestra a un guardia algo que lleva en la solapa, pero nada. «Ábreme la puerta ahora», exige un hombre de la delegación. Alguien le pide calma y finalmente la rubia y Golborne entran.

«En este palacio hay 72 pilares con un diámetro de 1,06 metros y una altura de 12 metros. Son de madera de árboles de 100 metros, de los bosques más antiguos de China. La superficie total de la Ciudad Imperial es de 160 mil metros cuadrados», sigue el guía-enciclopedia.

Morel lleva 9 preguntas en 15 minutos de recorrido. La pregunta 16 de Cecilia da para una buena explicación de los dibujos que hay en jarrones, paredes y suelo de la Ciudad Prohibida. «Los dragones representan el símbolo de los emperadores y esta es la imagen de los elefantes, que simbolizan la paz», prosigue el guía. «El último emperador que vivió en este palacio fue del siglo pasado, fue un niño», interrumpe Piñera. El anfitrión aprueba la respuesta y agrega: «Fue derrocado en 1911». «¿Y qué pasó con ese emperador?», insiste ella. «Vivió como ciudadano común y corriente hasta hace muy poco tiempo atrás», le dice Piñera. «Correcto», aprueba la intérprete.

 

Visita de doctor

El presidente Piñera hizo una pausa en su visita a China y visitó a Fulvio Rossi, internado en una clínica de Beijing luego de sufrir una embolia pulmonar. A la salida el mandatario dijo que el senador socialista recuperó «el buen semblante» y lo encontró de «buen ánimo».

Cita con el hombre más poderoso del mundo

En el Palacio del Pueblo, Sebastián Piñera hizo algo que se podría calificar entre osado y vivaracho: le habló de derechos humanos al Presidente Hu Jintao cara a cara, en la recepción con banquete que ofreció el líder comunista -o si prefiere, el hombre más poderoso del mundo-justo cuando el tema lo complica con el Premio Nobel de la Paz al disidente del régimen, Liu Xiaobo, quien está preso. Piñera anunció que con Jintao acordaron «establecer un mecanismo de diálogo y colaboración en materia de derechos humanos y de reformas políticas, el que tendrá lugar en las oficinas de Naciones Unidas en Ginebra y Nueva York».

 

A lo «chilean way» fue la graciosa proclamación en China

Euforia en Plaza Tiananmen: «Morel 2014 y Golborne 2018»

Entre talla y talla, el ministro de Minería compartió su fama con la Primera Dama.

Después de recorrer la Ciudad Prohibida la delegación chilena aterrizó en la también enorme Plaza de Tiananmen.

Se bajaron todos a sacarse fotos, a caminar, a ver las pantallas gigantes que transmiten imágenes alusivas al gobierno comunista, pero no pudieron pasar hacia el enorme mausoleo de Mao Tse Tung.

Todos se dispersaron y se impresionaron con las dimensiones de un lugar que es como la Plaza de la Constitución de Santiago, pero del porte de cuatro Estadios Nacionales juntos, sin galuchas y con cemento en vez de pasto.

Esta vez no fue Golborne el más solicitado para las fotos, como le ha pasado después del rescate minero en cada rincón del mundo al que llega. Cecilia Morel le dijo «ministro, venga pa' la foto». Y Laurence corrió, posó con ella y admitió: «Esta me gustó».

Llegaron los que andaban dispersos por ahí, vieron a los dos y alguien gritó»Golborne 2014″. Entonces María Irene Chadwick, sobrina del Presidente y jefa de Programación de La Moneda, corrigió la proclama aún más fuerte: «Morel 2014». «Vamos Golborne, la UDI está contigo», insistieron desde el choclón que se había vuelto a reunir y al final quedaron en el salomónico «Morel 2014 y Golborne 2018».

Más instantáneas con Cecilia, «a mil dólares la foto», gritaron. «Mi first lady «, apuntó otro distinguido, mientras a Lily Pérez también se la peleaban para lo mismo. La euforia solo pudo menguar con una foto grupal, antes de que la comitiva volviera a las cuatro ruedas para trasladarse al Palacio del Pueblo, al ladito de la plaza, donde venía el banquete y la recepción que ofrecería el presidente Hu Jintao.

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