Boxeo femenino en San Miguel
Las pequeñas Isabel Ortega (18) y Camila Hernández (15) protagonizaron la mejor pelea de la noche y fueronovacionadas por el público.
En el rincón rojo está Isabel Ortega, una joven de 18 años, de un metro 56 centímetros, que más que boxeadora tiene cara de cabra chica revoltosa. En la esquina azul espera su rival, Camila Hernández, un punto de un metro 41 centímetros y sólo 15 años llegada desde Chiloé. Aunque cueste imaginarlo, estas dos jóvenes están a segundos de protagonizar la cuarta pelea de la primera velada de boxeo femenino amateur que se hace en el país.
En el gimnasio de la Federación Chilena de Kickboxing, en San Miguel, cerca de un centenar de personas esperan por la pelea de estas dos pequeñitas que luchan por algo más que el deporte.
Isabel trabaja en una cafetería y sólo hace unos meses se metió en el boxeo. «Es que mi papá (en realidad su padrastro), era fanático. Él me enseñó a moverme porque siempre quiso ser boxeador. El 2008, dos días antes del Día del Papá, lo encontraron muerto y yo quise cumplir su deseo», cuenta orgullosa y agrega «si él me viera, estaría feliz, seguro que subiría al ring y me levantaría».
Por su parte, Camila Hernández tuvo que enfrentarse a toda su familia para pelear. «Mi papá (en realidad su abuelo) es presidente de la Asociación de Boxeo de Ancud y me dijo: ‘No'». Pedro Cárdenas, el papá-tata, sólo un poco más alto que ella, agrega: «Insistió tanto que le dije: ‘Tienes un mes para prepararte y pelear, pero, si pierdes, te dejái de hueviar'. Empató, pero le vi condiciones y peleó una segunda vez y ganó».
En el ring, las dos chicas protagonizaron un festival de aletazos, que incluso seguía cuando el round (pelearon tres) ya había terminado. Al final, ganó Isabel y la dedicatoria era clara: «Es para una prima, que está de cumpleaños, y para mi papá».
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jóvenes,desde Villa Alemana hasta Ancud, y de todos los portes y pesos, se pusieron los guantes en San Miguel.
-Súper Nené
Ginette Arias tiene bonitas piernas, ojos verdes y pinta de modelo, pero está dedicada completamente al boxeo. «Nunca he trabajado como promotora», cuenta. Pese a que llama la atención por la pinta, hay que tener cuidado porque tanto ella como su pololo hacen kickboxing.
-Boxeo ejecutivo
Boxeo ejecutivo
Marcela Campos hace seis meses que terminó el postnatal de su tercer hijo y ya está boxeando. Combina su tradicional trabajo como ejecutiva en un banco con este poco ortodoxo pasatiempo. «Mis jefes no saben que peleo, pero para mí es un orgullo decir que soy boxeadora».
-Masajes en el ring
Masajes en el ring
Ana Quiñones es masajista, estudia kinesiología y ahora es parte del Team Pardo, de chicas boxeadoras, claro que su familia no la apoya mucho en esto último. «Dicen que me van a pegar. Mi mamá se preocupa, pero quiero seguir y ser profesional», asegura.


