El empresario sureño volvió a la testera de Blanco y Negro
Veíamos pocas condiciones de gobernabilidad, dice Matías Camacho sobre la anterior directiva. Son visiones colocolinas que compartimos, agregó Mosa.

El Club Social y Deportivo Colo Colo fue la pieza clave en la elección de Aníbal Mosa, que por tercera vez asume la presidencia de Blanco y Negro, la sociedad anónima que maneja los destinos del Cacique.
«Hemos tomado una decisión reflexiva en torno a puntos en común y objetivos en que podemos coincidir. Ha sido clave la importancia que le damos a la celebración del centenario, dado que es la institución civil más grande e importante del país y creemos que tiene que ser la fiesta más grande que se ha conocido en la historia de Chile», explicó Matías Camacho, presidente del club social.
Pero en el pasado tuvieron grandes diferencias con Mosa.
«Son nuevos procesos, nuevos momentos. Nosotros tenemos diferencias de fondo en general con la administración de las sociedades anónimas, creemos que es un modelo desgastado, fracasado, que llegó con un conjunto de promesas que nunca se cumplieron».
¿Qué otros aspectos consideraron?
«El proyecto estadio, que tiene que avanzar sí o sí. Todos los años aparece en marzo el proyecto estadio, decae en el transcurso del año y vuelve a aparecer en marzo siguiente. Y también nos interesa reposicionar a Colo Colo en el plano internacional. Para eso, junto al buen cuerpo técnico y buen plantel que tenemos, hay que reforzarlo. Al colocolino lo que más le importa no es cuánta utilidad se reparten los accionistas, sino cuántos títulos gana Colo Colo. Eso es cumplir con la historia».
¿Y eso no lo cumplía la anterior directiva?
«Hay cosas que no nos gustaron, como el anuncio de una posible extensión de la concesión y divisiones internas dentro del propio bloque. Veíamos pocas condiciones de gobernabilidad».
«Todo pasa por tener puntos de encuentro vitales para la institución, por ejemplo, el estadio nuevo y el fortalecimiento del área deportiva, del primer equipo y juveniles. Son visiones colocolinas que compartimos hacia los cien años que vamos a cumplir en 2025», dijo Mosa, en su primera intervención como presidente.
El dirigente propuso una directiva de unidad y escapó a la tentación de responder a Alfredo Stöhwing, presidente saliente, quien, a pesar de desearle suerte, lo acusó de ser «personalista, con ambición de poder e incesante búsqueda de popularidad». «Soy más popular de lo que quisiera», dijo Mosa.
La elección del nuevo directorio de Blanco y Negro ocurrió luego de la renuncia, hace menos de un mes, del director Eduardo Loyola, quien este viernes reapareció como director, lo que Stöhwing calificó de «una falta de respeto y una burla».
«Soy el director más antiguo, desde 2005, y he visto pasar mucha agua bajo el puente. Hace un mes se cumplió el plazo que tenía convenido con Aníbal para acompañarlo en el cargo de director y, como suelo honrar mi palabra, presente mi renuncia, tomé mis pocas cosas y me fui a mi casa. Durante un mes miré a distancia lo que sucedía en el club. Cuando ayer (jueves) me llamó Aníbal para pedirme que me reincorporara, hice las consultas en mi familia y todos apoyaron porque son colocolinos de corazón. No es una operación política y ruego a los colocolinos que no vean quintas intenciones», dijo Loyola, hoy vicepresidente de Blanco y Negro.
Mosa negó todos los rumores esparcidos durante la tarde (el despido de Daniel Morón de la gerencia deportiva, la llegada de Claudio Borghi, la contratación de un crack). «Lo que está en mi mente, en la del vicepresidente, del club social y de la mayoría del directorio, es apoyar a este cuerpo técnico, esta gerencia deportiva y este plantel», enfatizó.


