Las terribles cifras que esperan a los trillizos idénticos: cientos de pañales y mudas

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Agustín y Alonso fueron dados de alta. Ariel debió quedarse hospitalizado un par de días

Los padres estaban felices, pero ayer ya comenzaron a sacar cuentas de lo que significa tener tres guaguas en la casa.

Unas tías y varios primos constituyeron el comité de bienevenida de Agustín y Alonso en su casa de Pudahuel. Por ahora, solo llegaron dos, porque Ariel, el tercer trillizo debió quedarse un par de días más en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile hasta que regule su temperatura.

En el hogar de Ariel Pavez y Jazmina Urbina los brazos no escasearon para mimar a los niños, convertidos en celebridades tras su nacimiento que fue uno en un millón (son idénticos). Claro, que el hombre de la casa llegó dos horas más tarde porque un chistosito le bloqueó su vehículo. Y lo hizo listo y dispuesto para comenzar a cambiar pañales, labor que no cumplió con Martina, su hija de 4 años. «Me daba cosa porque las son más delicaditas, pero ahora ya lo he hecho. Hay que colaborar porque es mucho trabajo», dice asumido.

Jazmina solo quería volver a su casa, porque los últimos dos meses de embarazo los pasó hospitalizada. La primera impresión la dejó feliz, todo estaba en orden. Por la mañana, Érika su hermana y madrina de las guaguas, hizo aseo y dejó todo a punto para la llegada de los niños. «Nosotros también los ayudaremos con los pequeños», relata.

«Todavía no soy capaz de distinguirlos. Tienen su gorrito con su nombre, pero mejor les voy a poner una cinta de color distinto con su nombre escrito», cuenta Jazmina. A su lado, en el living comedor de la casa, se arrumbaban las cunas, las sillas de autos y los accesorios de las guaguas. Todo por tres: el llamado a la solidaridad funcionó.

Midiendo y sacando cuentas, Ariel y Jazmina creen que dos de las cunas se ubicarán en el dormitorio principal. La tercera, por un tema de espacio, lo hará en la pieza de Martina. Ella es la más entusiasta de la familia. Dice que irá al colegio para enseñarles a sus hermanitos y que ayudará a mudarlos. «Así, así y así», dice riendo y moviendo sus manitos que simulan poner un pañal.

 

-Karen y sus hijas

«Paseaba a las tres al mismo tiempo»

Con el paso de los días Karen Vidal se hizo experta. Dice que cuando tuvo a sus trillizas, hace 18 años, tardaba «una hora en alimentar, mudar y botar chanchitos. En teoría me quedaba una hora y media a dos horas libres hasta que comenzaba el ciclo otra vez». En teoría, porque basta que una mañosee un poco o se enferme para que el sistema se vaya a la punta del cerro.

A los padres de los trillizos solo les aconseja «tener ánimo. Se puede. Los dos primeros meses son fuertes, luego se calma un poco».

-¿Cuánto dormía cada noche?

-Casi nada porque se despertaba una llorando, las otras se contagiaban y debía pasearlas a las tres al mismo tiempo. Dormía más en el día, cuando mi familia me ayudaba con las niñas.

-540 pañales usarán, a lo menos, cada mes el trío de pequeños, con un promedio de seis diarios. Si se compran por mayor pueden salir a 110 pesos cada uno: $59.400. En tiempo, cada muda puede tardar unos 10 a 15 minutos.

-8 veces al día se alimentará cada niño, en una rutina que se repite cada tres horas y, por ahora, con un sistema mixto de leche materna y relleno. Jazmina dice que cada guagua mama unos 15 minutos, más 10 en el relleno y otros 10 se usan en sacar los chanchitos. En total, unos 35 minutos por cada uno.

-$30.000 en leche a la semana en relleno va a gastar la familia Pavez Urbina. Les aconsejaron Pre-Nan, alimento que se vende en 12 mil pesos los 400 gramos. «No existe equivalente a la leche materna, pero estos productos se asemejan lo mejor posible. Aunque son proteínas animales y no humanas», explica la matrona Laura Muñoz, del Hospital Clínico de la Chile.

-9 tenidas van a tener que disponer al día entre los tres niños, cambiándolos al menos tres veces cada jornada. La lavadora de 10 kilos de la familia pasará susto porque se usará, mínimo, unas tres veces a la semana.

-30 diarios van a tener que invertir en el aseo de cada guagua. La matrona Muñoz dice que este es un momento importante porque sirve para el apego madre-hijo. Recién después de botar el cordón umbilical se pueden bañar.

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