Mamá de Juan y Santiago, y esposa de Nicolás Jarry, revela cómo se las arreglan y la ayuda que recibe
La ingeniera comercial disfruta con lasocurrencias de su hijo mayor, que ya andacon una pequeña raqueta, mientras el menor,Santiago, también crece junto a las canchas.
«Mira, mamá, ahí está Juanito», grita una niña al divisar en el box de Nicolás Jarry al mayor de sus hijos. El 1 de Chile acaba de vencer a Federico Coria en el Chile Open, y metros más allá, su mujer, Laura Urruticoechea (28), le dirige una mirada cómplice y sonríe feliz, con Santiago (seis meses) en brazos, mientras que el mayor, Juan, de casi dos años, también trata de abrazarla.
A pasos de ellos, una veintena de fanáticos pugna por una selfie. No buscan a Nico, sino que a la ingeniera comercial y sus pequeños.
Lo que ustedes hacen de acompañarlo en el tour es un poco la historia de Jaime Fillol y Mindy, abuelos de él.
«Sí, yo tengo una imagen de ellos que valoro mucho. Siempre supe que era posible hacer esto, gracias a que los tuvimos como referentes».
¿Y cómo lo hace?
«Es que disfrutamos estar juntos. Es difícil, pero nos han ayudado. Cecilia (Fillol, su suegra) ha viajado conmigo también y si uno pide la ayuda necesaria todo se puede hacer. Con Juan siempre yo viajaba sola, pero cuando nace Santi ya se hace mucho más difícil el tema. Así que decidimos que siempre íbamos a tener que viajar con alguien que nos ayudara. Por lo general, nos quedamos en hoteles. Siempre dormimos con los niños y ahí hay que tener mucha rutina porque Nico tiene que descansar».
¿Cómo nació su historia con Nicolás?
«Fue en 2017. Una amiga pololeaba con un amigo de él, del tenis, y una noche ella me invita a un pre, donde estaba Nico. Ahí él se sienta al lado, nos ponemos a conversar y después me agrega a Instagram. A la semana siguiente él tenía que jugar el challenger en el Club de Polo. Así que me fue dejando entradas para que lo fuera a ver y fui. Él ganó ese torneo y se metió top 100».
¿Fue un flechazo, entonces?
«Sí, fue un flechazo mutuo. Nico tiene mucha personalidad, al tiro me entraba a hablar de temas muy interesantes, de viajes, de cosas en común y eso me llamó la atención. Era muy distinto, muy simpático y teníamos mucha química. Aparte de que es alto, eso me gusta».
¿Y cómo han sido estos tres años de matrimonio?
«Nos casamos en un minuto difícil de la carrera de Nico y en medio de la pandemia. Fue en un momento complicado a nivel personal, país y mundial. Pero nuestro matrimonio cada vez se ha ido haciendo más fuerte. Gracias a Dios, a los chicos los hemos podido ir llevando bien en nuestra vida y estamos muy bien».
¿Cómo hacen con su casa en medio de tantos viajes?
«Antes de casarnos, yo vivía con mi familia y Nico con la suya. Y cuando nos casamos nos mudamos a Sarasota (Estados Unidos) porque él entrenaba cerca. Después, con el cambio de entrenador, estuvimos mucho tiempo en Europa, y luego nos dimos cuenta de que queríamos estar juntos y que no valía la pena tener la casa, así que decidimos venderla y ser ciudadanos del mundo. En Chile tampoco tenemos una propia: arreglamos el segundo piso de la de mi papá. Y él está feliz».
¿Están sorprendidos de la sensación que causa Juanito?
«Desde que nació siempre nos sorprendió. Empezó a sonreír antes de los dos meses. Me decían cómo puede ser, es imposible, pero cada vez que uno pasaba con Juan, de muy pequeño, la gente me decía: me sonrió. Y yo siempre decía que este chico es muy especial porque hace a todo el mundo sentirse especial. Hace cosas ridículas, divertidas, es muy talentoso. Es una bendición que disfrutamos».
¿Alguna vez les ha hecho pasar alguna situación delirante?
«La última fue en Australia, en la United Cup. Estábamos con la hermana de Nico y había una sala donde se almuerza con todos los jugadores, y en eso pasa Juanito, que estaba sin pantalones y se le cae el pañal con caca. No me había dado cuenta y quedó todo sucio ahí. Y un jugador lo ve y ella casi se cayó muerta de vergüenza. Tuvimos que limpiar la alfombra, todo».
Juanito anda con una raquetita.
«Juanito probablemente va a ser Rafael Nadal o va a odiar el tenis y no va querer jugar nunca más. Pero va por el camino del tenis, probablemente».
¿Qué pasará cuando deba ir al colegio?
«Mindy dejó de viajar, según entiendo, cuando nació el tercer hijo, y con el colegio de Ceci imagino que ya la logística era más difícil. Un trabajo grande que hemos hecho es estar en el presente. Si después hay que cambiar, iremos viendo».
¿Tiene amistad con alguna otra mujer que acompañe a su pareja en el tour?
Sí, tenemos un grupo muy entretenido. Me hice muy amiga de una española, que también es de San Sebastián, que es de donde es mi papá, y nuestras familias se conocen. Se llama Paula Lizariturry, que es polola de Pedro Cachín. Aunque ellos no tienen niños. También hay un doblista, Matt Ebden, que viaja con su señora Kim, con un hijo, Harvey».
¿Le gusta estar en las redes sociales?
«Hay una parte que hemos conversado con Nico, que es que nos gusta compartir el tema de la familia y de los valores. Porque sé que hay mucha gente a la que le inspira o le gusta ver a Juanito, que eso la hace más feliz. Pero también hay un lado B de las redes, que es toda la gente que pone comentarios malos».
¿Les han tirado mucha mala vibra, hay muchos haters?
«No, gracias a Dios, pero es porque Nico ha tenido excelentes años. Si no fuese así, en vez de ser pilar fundamental en la vida de Nico, seríamos la razón del deterioro de Nico. Al final, eso yo lo tengo súper claro».


