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Autor de la Foto: CRISTIAN SOTO
Título/Pie de foto: Valencia fue puntal en el semestre pasado de Palestino.
Emiliano Astorga, su ex DT, ya lo había castigado por «no dedicarse al fútbol»
Pablo Guede, el técnico de los árabes, lo dejó en Santiago pese a que este jueves tienen un duelo trascendental en Venezuela.
Pamela Juanita Cordero
Palestino voló el martes a Venezuela para su duelo de la Libertadores ante el Zamora, este jueves a las 22.30 horas de Chile. El plantel iba feliz pero golpeado porque el técnico Pablo Guede sacó del equipo a una de sus estrellas: Leonardo Valencia.
La noticia sorprendió. El volante de 23 años es una de las figuras nacionales, pero al DT argentino no le tembló la mano para bajarlo a él y a César Valenzuela. Ya lo había advertido tras el duelo que perdieron contra San Marcos («si no se cambia la actitud, jugaré la Copa con juveniles»). Tal cual.
«No tengo nada que decir ni que explicar, solo fue una decisión técnica», dijo este martes Valencia a «La Tercera». Es lo único que ha dicho al respecto el jugador. ¿Qué pasó con la estrella árabe para bajarlo de un viaje trascendental? Emiliano Astorga, hoy DT de Wanderers, fue uno de sus padres futbolísticos y lo conoce perfectamente. Lo tomó a los 15 años en las inferiores de Melipilla, cuando Valencia venía del Club Torino de la comuna de Peñaflor. «Siempre fue muy hábil, marcaba diferencia en esa serie y hacía goles de pelota detenida», recuerda Astorga.
El relato también tiene una arista áspera. Astorga lo rescató de las inferiores de la U, donde no lo pescaban, y lo llevó a La Calera y Palestino, donde de juvenil pasó a titular. Ya entonces el entrenador tuvo que aplicar mano dura.
«Muchas veces lo tuve que castigar para que reaccionara, lo sacaba del equipo para que se dedicara a eso y no se saliera del trabajo, no a cosas externas», dice.
«En Palestino comenzó bien conmigo, pero de ahí tuvo algunos problemas por no dedicarse mucho al fútbol, se anduvo descarriando, cometió errores, se desordenó», dice el ahora técnico de Wanderers.
-¿Qué es «no dedicarse al fútbol»?
-En los horarios, cumplir descansos durante la semana, tenía mucha dificultad en el entorno y seguramente por eso cometía errores de horario y no reaccionaba en forma correcta. Yo lo hacía para ayudarlo porque si se dedicaba ciento por ciento al fútbol llegaría muy lejos.
Valencia creció en una población de Peñaflor y los recursos no estaban a la mano. Siempre está al pendiente de su madre, María Rossel, de su hijo Leíto, y sus hermanos mayores Miguel y Fabián, cuyos nombres se tatuó en el antebrazo. Tiene amigos en la población La Bandera y a uno de ellos, que está en la cárcel y sube fotos en Facebook con la camiseta árabe de Valencia, le manda saludos.
«Es muy amigo de sus amigos y familiero, conocí a su familia, su gente y amigos. Es una persona que ha nacido en una población, con todo respeto, y es una persona humilde que demuestra su cariño. Leo era capaz darte el choripán si vos tenías hambre», recuerda el arquero Lucas Giovini, que compartió un año de concentraciones con él en La Calera.
«Yo era un viejo de 30 años que dormía siesta y él daba vueltas por la pieza, conversaba hasta tarde. Por eso Astorga lo ponía conmigo», explica Giovini y dice que habló hace una semana con él, le comentó que estaba feliz por la Libertadores y que su bajón nada tiene que ver con su fallido traspaso a la U, el club de sus amores.
En Palestino su mejor amigo es Jason Silva, otro volante algo arrebatado cuando estuvo en Colo Colo. Son partners. «Leo era un chico simpático, uno se da cuenta enseguida que tenía personalidad para jugar fútbol, tenía talento», explica Lucas Simón, también ex compañero en La Calera.
En su paso por Wanderers tuvo de compañero a Roberto Gutiérrez. «El Leo no es conflictivo ni nada, meto las manos al fuego, pero es un jugador que se equivoca en decisiones que toma apuradas y en arrebatos, más con el corazón que con la cabeza», dice el Pájaro Gutiérrez.
«Cometía errores de horario y no reaccionaba en forma correcta»
Emiliano Astorga, entrenador


