Se inscribió en un taller con Ramón Garriga
Cuando el Covid empezaba a pasar en el mundo, León Murillo hacía bromas con los «oficios pandémicos» y uno de ellos era el hacer pan de masa madre. «En toda la desesperación ¿quién no hizo masa madre?», preguntaba con algunos garabatos incluidos, generando risas, pero atrás de eso había una pegada en los cachos para él mismo, porque también se metió en el tema y no sólo eso, siguió. Este miércoles asistió a una clase con el «Dios de la masa madre», el argentino Ramón Garriga, conocido en Instagram como @gluten.morgen (1,2 millones de seguidores), y quedó feliz.
Garriga, quien fue tecladista del grupo argentino El Símbolo y autor del clásico «Levantando las manos», es el nuevo gurú de la masa madre y como tal vino a dar unas clases en la escuela Artebianca, en Ñuñoa. «Tenía justo una ventanilla de tiempo, porque ahora voy viajando a Los Angeles a un show y mañana (viernes) tengo otro en el Blue Pub de Ñuñoa, así que vi que quedaban cupos y me inscribí. Costaba menos de 200.000 pesos, eran cuatro horas y me tocó de compañero a Miguel «Cheíto» Ramírez (exfutbolista)», cuenta León.
¿Usted es fan de @gluten.morgen?
«Es un Fórmula 1, un seco, viaja por el mundo dictando cátedras sobre masa madre. En pandemia yo me puse a hacer masa madre pero no me salía, me quedaban ácidos los panes, la masa madre se me cortaba y me frustré hasta que descubrí a Gluten Morgen en Instagram, lo empecé a seguir, a experimentar la fórmulas que él hacía y ahí recién me empezaron a funcionar las cosas».
Ahhhh, entonces le debe mucho.
«Él tiene una técnica de no amasado. Que la masa no necesita que la amases sino que eso lo cambias por tiempo, la dejas reposar. Echas los ingredientes (agua y harina), te vas a ver una serie de Netflix, vuelves dos horas después y está amasada. Lo probé un par de veces y me funcionó».
¿Y aprendió algo en el taller?
«Muuuucho, llegué con mis panes hechos a mi casa, orgulloso, y hoy desayuné con mi pan. Sin duda que mi pan va a ser mejor. Ahora en mis shows voy a parar y voy a empezar a vender pan, jajajá, por cada dos entradas regalo un pan, jajajá… oye, pero que quede claro que a mí siempre me ha gustado la cocina, si no la gente va a decir a este humorista le debe estar yendo mal porque está vendiendo pan … este es mi lado B».


