Peruana se enteró de que su marido fallecido se había casado con una argentina
Mujeres se disputan montepío del mecánico Antonio Pinto.
Carmela Araya Quiñones dice que no siente ningún rencor contra Antonio Pinto Figueroa. «Más que mi marido, el amor de mi vida», dice. Incluso ella se echa la culpa, porque al conocerlo no le preguntó si estaba soltero o casado.
Antes de que ambos dieran el sí ante la jueza del Registro Civil de Calama, él debió contarle que realmente estaba casado con otra, pero Carmela asegura que si su hombre cometió ese error, no fue con mala intención. «Antonio me quería mucho y era bueno», explica Carmela. Lo que ella realmente la tiene encabritada es la aparición de «la otra».
Carmela es peruana y conoció a Antonio, un mecánico hidráulico chileno, hace ocho años. Se enamoraron y se casaron en julio del 2007 por el civil. No se casaron por la Iglesia, admite Carmela, porque no les alcanzó la plata, «aunque estábamos ahorrando para tales efectos».
En octubre del año pasado su marido falleció en un accidente automovilístico. Carmela lo lloró a mares e inició los trámites para el montepío, «porque había que pagar las cuentas». En enero de este año se le terminó de venir el mundo encima.
Una mujer de nacionalidad argentina de nombre Elba del Tránsito Valdebenito Barrera apareció en un tribunal reclamando la misma pensión que Carmela, porque dijo ser la legítima esposa de Antonio Pinto. «Se casaron en Buenos Aires, según me enteré, cuando él tenía 17 años», cuenta Carmela. «Tuvieron dos niñas que ya son mayores y se separaron hace más de diez años. Ella fue la que lo echó de la casa y se quedó con un camión, un taller, una bodega y la casa. Antonio no se quedó con nada. Ahora esta mujer vino a Chile para quedarse con lo que le faltaba, mi montepío», dice Carmela.
Cuenta que el trámite de la pensión quedó congelado para ambos lados, lo que en todo caso no sería la gran cosa. «A lo más estaríamos hablando de unos 120 mil pesos mensuales, pero que los necesito. Ella tiene propiedades, autos y tengo entendido que hasta reclamó la pensión en Argentina, porque Antonio pagó imposiciones allá. Si ya tiene la pensión de Argentina, ¿para qué quiere la pensión de Chile? Mire usted hasta dónde llega la ambición humana», dice.
De allegada
Allegada en el estacionamiento de un amigo vive Carmela Araya. No tiene trabajo ni parientes en Chile. Su abogada le dice que lo que corresponde en este caso es que la pensión recaiga completamente en sus manos, porque su marido nunca validó en Chile su matrimonio en Argentina. «Por último, que nos repartamos la pensión, aunque me parece injusto», dice Carmela.


