Serie La promesa destaca en la plataforma Max
Ambientada en 1913, se desarrolla en un castillo con nobles y sus sirvientes.
Sin que medie una campaña de difusión, la producción española «La promesa» escaló hasta convertirse en la segunda serie más popular entre los clientes de la plataforma Max, que ha estrenado ya 40 episodios. Se trata de un éxito similar al que consiguió en su país de origen, donde se le ha llamado la «Downton Abbey» española, en referencia al famoso programa británico.
¿En qué se parecen? Ambas son historias ambientadas a principios del siglo XX, desarrolladas en castillos de propiedad de familias nobles y muestran la vida de los señores, así como las aventuras de su servidumbre. De hecho, la actriz María Castro, que interpreta a una mucama, afirmó que la comparación «no está mal porque ambas son magníficas».
En «La promesa», una joven (Ana Garcés) se integra a servir en el palacio para averiguar sobre un hecho traumático de su pasado. Mientras lo intenta, se topa con más secretos y mentiras de las que esperaba.
La serie se volvió la más popular de la cadena española RTVE. Desde su estreno, el año pasado, supera los 300 capítulos al aire con una audiencia promedio que supera el millón de espectadores. «Me encanta, porque en ella vemos las costumbres, ropa, muebles y la forma de pensar de sus personajes. Hay una trama muy bonita y entretenida», advierte Belén Nacarino, española natural de Palma del Río, en Córdoba, Andalucía, cerca de donde se ambienta la producción.
«La serie se desarrolla en una época de desigualdades económicas que eran tan habituales en la Europa industrial de comienzos del siglo XX», dice el español Luis Clemente, historiador, académico de la U. de Chile y nacido en Extremadura.
¿Cómo eran esos problemas, Luis?
«En esencia, un tema de bajos salarios que se compensaba con cierto paternalismo de las elites, las cuales ejercían una especie de despotismo ilustrado. Intentaban introducir mejoras en las viviendas de sus dependientes o les ayudaban económicamente con limosnas, pero sin fomentar cambios estructurales que redujeran la pobreza».
La ficción parte en el año 1913, previo al inicio de la primera guerra mundial. «En España en esa época existía un sistema político que se conoce como turnismo, es decir, dos partidos dinásticos (monárquicos) se turnaban el poder manipulando resultados. El sistema se estaba desgastando hasta que en 1923 termina con la dictadura de Primo de Rivera», explica Clemente.


