Este martes fue formalizado en el Juzgado de Garantía de San Felipe Iván Taum, amigo del piloto Fernando Tapia, fallecido en un accidente el 29 de octubre pasado. Taum lo acompañó todo ese día hasta el instante en que Tapia subió al avión que capotaría minutos después en el sector El Asiento, luego de despegar desde el Aeródromo Víctor Lafón.
Tapia tenía 43 años y tres hijos. Era un destacado y conocido acróbata aéreo. Su hermana Soledad cuenta que a Taum, también piloto, lo conoció por temas relacionados con la aviación. En algún momento se distanciaron, pero después volvieron a ser muy cercanos. Había tanta confianza que momentos antes del despegue fatal, Fernando le pasó su tarjeta de débito junto con su clave y le pidió que comprara completos para ambos en el restaurante «El Tocke».
Durante la formalización, el Ministerio Público le imputó a Taum los delitos de «uso malicioso de tarjeta, clave o dispositivo». Quedó con firma mensual y arraigo nacional.
Soledad dice que ella lo miró esperando un atisbo de remordimiento: «Él mantuvo una actitud soez y soberbia, sin ningún tipo de arrepentimiento. O sea, otra puñalada por la espalda».
Según el relato de la familia y que la Fiscalía presentó en la audiencia, cuando ellos llegaron al lugar del accidente, Iván Taum apareció manejando el auto de Tapia. Al pedirle sus documentos -siempre dejaba su billetera y las llaves de su casa en el vehículo mientras volaba- no se percataron de que faltaba su tarjeta de débito del Banco Falabella.
Soledad y su papá fueron a la casa de Fernando y Taum dijo que los acompañaría. «Nosotros estábamos en shock. Lo primero que vimos al entrar es un cuadro con una foto de la primera FIDAE en la que participó, donde sale con sus tres hijos. Obviamente vimos eso y nos derrumbamos», relata su hermana.
Taum, sigue Soledad, fue directo a su dormitorio, donde tiene un walking clóset. «Empezó a registrar cajones, la pieza completa. Intentó abrir la caja fuerte, pero no pudo y nosotros lo mirábamos sin entender nada porque sólo podíamos pensar en Fernando».
La querella presentada por la familia, detalla que «el imputado se aproxima hasta ellos (papá y Soledad) con una caja de relojes de propiedad de la víctima, pidiéndoles que la guarden porque se pueden perder. Además, les advierte que faltaba un reloj en esa caja. Uno marca Victorinox, modelo Maverick Chrono Blue Dial Brown Leather Strap, cuyo valor es de $545.900».
Luego, «tomó unas figuras decorativas que corresponden a unos enanos diseñados en loza que tienen sus manos semi empuñadas donde Fernando depositaba y guardaba billetes de $20.000 como si fuera una ofrenda con el fin de atraer la buena suerte en su negocio. La suma de estos era de $700.000, los que fueron registrados por el imputado mientras la familia lloraba desconsolada».
Para finalizar, agrega el escrito, «el querellado se quedó con la tarjeta de débito, negándole a la familia de la víctima que él la tenía y la usó maliciosamente desde ese día 30 de octubre y hasta el día 6 de noviembre de 2025». Con ella, supuestamente, realizó compras por $3.093.896.
«Lo que vivimos es demasiado impactante, terrible. La actitud de él es abrumadora, porque los días posteriores al accidente, lloraba la muerte de Fernando como si fuera otro hermano más. Nos mostró una careta que no era cierta. A su hijo mayor le dijo quiero que me veas como un padre de ahora en adelante», afirma.
En forma paralela, la Fiscalía junto con la PDI está desarrollando una investigación para determinar las causas exactas del accidente. «Es muy extraño, porque este avión funcionó el día martes y el miércoles capotó. Mi hermano era una persona muy cálida y generosa. Hacía mucha acción social para callado. Y era muy confiado de la gente que lo rodeaba», destaca Soledad.