Lo que pocos saben: en Rapa Nui tienen plantas de café y ahora sacaron una marca

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Cooperativa de la isla rescata variedad llevada por expedicionarios hace más de un siglo

Tenemos un café arábico, typica, de origen de Etiopía, muy antiguo, afirma presidenta de la cooperativa que lo elabora.

Que alguna vez haya habido café en Rapa Nui es algo que muy pocos saben, y que hoy haya una cooperativa de la isla que lo está rescatando, elaborando y vendiendo, es menos conocido aún. Eso es lo que actualmente hace la cooperativa Ümanga Kapé Rapa Nui, en base a plantas de café introducidas hace más de un siglo y que aún sobreviven, concentradas hoy en microespacios dentro de casas particulares en Hanga Roa. La agrupación será uno de los expositores de la séptima edición de ExpoCafé, que se realiza este viernes, sábado y domingo en Espacio Riesco (ver recuadro).

La historia del arribo del café a la isla no está del todo claro, pero según se señala en el sitio de Expocafé Chile, el primer antecedente documentado data de 1786, cuando el navegante francés Jean-François de Galaup, conde de La Pérouse, registró en su bitácora de viaje la existencia de la variedad Coffea arábica Typica durante su paso por la isla. Se trata, según se consigna en el sitio, de una cepa de linaje puro cuya huella se remonta a ese registro y que sobrevivió en estado silvestre por más de un siglo gracias al aislamiento geográfico de Rapa Nui.

Ya en los años 60, las bayas del café eran probadas por los niños de la isla como dulces, y les llamaban mona mona, que significa caramelo en Rapa Nui, y ese uso era una forma de sacar el grano, el que luego era tostado.

La cooperativa, que está por cumplir dos años, no trabaja con plantaciones. «Nosotros no tenemos fincas, el café de la isla es un café silvestre», señala Jésica Huki Pakarati, presidenta de Ümanga Kapé Rapa Nui. Su labor, dice, va más allá de lo agrícola. «Esta cooperativa está encargada de recuperar el café, regenerar el café, y no solamente desde el mundo agro, sino que transformar la industria cafetera de Rapa Nui».

Ese trabajo técnico permitió, a través de una alianza con Cesurcafe de Colombia, identificar con precisión la especie que crece en la isla. «Tenemos un café arábico, typica, de origen de Etiopía, muy antiguo», afirma la presidenta. «Se trata de una variedad casi extinta y de alta pureza. Es un café de buen dulzor, de buen cuerpo, muy neutro y tradicional», indica.

El proyecto se levantó como empresa B, con una visión de triple impacto. «Todo negocio tiene que tener un impacto económico, social y ambiental», explica Huki Pakarati, quien agrega que la cooperativa sumó un cuarto pilar propio, que es «preservar y promover la cosmovisión Rapa Nui». Además de Cesurcafé, el proyecto es apoyado por Expocafé Chile, la Corporación Municipal de Arte y Cultura de la isla, la comunidad indígena Mau Henua y Smart Coffe.

La formalización llegó recién en 2025, con fondos de Sercotec y de Corfo, que permitieron traer desde Colombia, mediante un intercambio, una despulpadora que no se fabrica en Chile. Desde entonces, la cooperativa cosecha, clasifica y despulpa el fruto; con la cáscara elabora su primer producto, una infusión llamada Cherry Coffee. El grano se seca al sol durante 20 días sobre camas africanas, se trilla con una segunda máquina traída también desde Colombia, y se tuesta y clasifica por tamaño antes de comercializarse.

La primera cosecha, iniciada en 2025, sumó cerca de 700 kilos de fruta, pero la falta de mano de obra limitó el volumen. En el proceso se obtuvieron 50 kilos de café verde, que terminaron en 40 kilos ya clasificados por calidad. El café tostado en grano se vende hoy en tres formatos: frascos de vidrio de 80 gramos de ultra selección a 150 dólares, frascos de 200 gramos de especialidad a 80 dólares y bolsas de papel con válvula de 200 gramos a 50 dólares.

De cara a lo que viene, la cooperativa proyecta abrir su propia tostaduría local este segundo semestre, con la meta de procesar sus primeros 500 kilos de café tostado, además de programas de germinación que apuntan a tener plantadas 10 mil nuevas plantas de origen hacia 2027. El plan no se limita al grano: la cooperativa también desarrolla una línea de biomateriales y presentará en la misma Expo sus primeros souvenirs hechos con borra de café, como pines con forma de moái. Huki Pakarati insiste, eso sí, en que la cooperativa no es la primera en intentar rescatar el cultivo en la isla, sino la continuidad de varios esfuerzos previos a los que ahora se sumó formalidad institucional. «Hoy día podemos decir que Rapa Nui es un nuevo origen de producción de café a nivel mundial», resume.

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