En Coronel los hombres de mar denuncian ataques violentos
Los mamíferos tienen hambre y se instalaron en la caleta Lo Rojas donde buscan merluza y sierra.
Los pescadores, comerciantes y clientes de la caleta Lo Rojas en las costas de Coronel andan espirituados. Desde hace tres semanas, los lobos marinos que abundan en la zona han hecho de las suyas atacando a mordiscos a varias personas.
«El caso más grave es el de una comerciante que cuidaba canastos con pescado y un lobo marino la mordió. Hemos recibido otras denuncias de pescadores que también han sentido los dientes de estos mamíferos acuáticos en la espalda, muslos y nalgas. Esto es una conducta anormal», detalla muy preocupado Claudio Villarroel, secretario de la Asociación Gremial de Pescadores Artesanales de caleta Lo Rojas.
Un susto enorme y un buen tarascón se llevó hace unos días el pescador Nelson Márquez. Según contó al diario La Estrella de Concepción, mientras estaba en la orilla junto a un bote sacando jureles, un lobo lo agarró por la cadera. Los dirigentes tienen consignados más ataques de ese mismo tipo.
Pedro Lagos, otro hombre de mar, alega que los lobos les quitan los productos mientras los trasladan desde los botes a los puestos de venta: «A un joven lo atacaron y le tuvieron que poner siete puntos en el brazo».
Los mamíferos más conflictivos, precisa Villarroel, pertenecen a una manada de 15 individuos que acostumbraban a alimentarse mansamente con las sobras de los productos de los pescadores, principalmente merluza y sierra, pero que ahora se mueven como ninjas tras los pescados. «Tienen hambre, pero ya no se quedan en altamar sino que en los lugares de desembarco y atacan a la gente cuando están manipulando los productos», dice el dirigente. Han sido tantos los problemas, que el gremio solicitó a la autoridad levantar la prohibición de caza que tienen los lobos marinos.
-Qué susto que ataque un lobo marino.
-Son muy grandes -los machos pueden pesar hasta 300 kilos- pero nos preocupan más las infecciones que puedan producir cuando muerden.
Rodrigo Pomeri, capitán de puerto de Coronel, confirma dos denuncias contra los lobos. «Nos comentan que se han instalado en los roqueríos, en zonas donde antes no estaban, más cerca del muelle y de las estructuras, y que no andan tan mansos. En el puerto de Coronel han provocado problemas de tránsito. Con hambre los lobos marinos pueden ser muy violentos», agrega.
El diputado RN, Alejandro Santana cuenta que en la Décima Región los pescadores también viven un drama por los ataques y la disminución de su cuota de pesca. Hace tres semanas le planteó el problema al subsecretario de Pesca y el próximo martes espera conseguir el apoyo de sus colegas de la Cámara para pedir al gobierno que controle la población de estos animales ya sea estableciendo una cuota de captura o instalando tecnología que los ahuyente, como el ultrasonido.
Rico el aceite de lobito
Francisco Henríquez, vocero de Prólogo -agrupaciones de conservación marina- alega que no hay estudios oficiales que validen una sobrepoblación de lobos marinos. «Es buen negocio comercializar estas especies. El litro de aceite del mamímero varía entre 15 y 20 mil pesos, la carne y el pene se exportan a Asia», detalla.
Henríquez cree que la solución debe ser radical pero sin que corra sangre: » Hay que trasladarlos a otro lugar, porque ahí ya se cebaron».


