FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
Ruta: /2015/02/28/Pagina_Especial@2_GI32L0B0V_1_39_123_2802.jpg
Autor de la Foto: JAVIER TORRES
Título/Pie de foto: Nicole Spencer junto al sistema de tratamiento de aguas.
Son parte del Sistema Tohá, una alternativa a la fosa séptica
El tratamiento no emite olores y la mantención la puede hacer uno mismo. Su valor va desde $1.800.000.
Rodrigo Cantillana
Desde hace dos años que Nicole Spencer dice ahorrarse hasta un 70% de lo que podría gastar regando su patio. «En un jardín de 2 mil m2 que costaría 200.000 pesos, puedes pagar unos 60 mil», asegura la arquitecta y paisajista de Spencer & amp; Broughton Ltda. ¿Dónde está el truco? En la instalación del Sistema Tohá, invento chileno perteneciente a la Fundación para la Transferencia Tecnológica (UNTEC) de la Universidad de Chile y donde las principales protagonistas del ahorro son las lombrices de tierra, quienes actúan como parte del biofiltro y permiten el reciclaje de las aguas residuales de la casa.
«Ellas poseen excelentes características degradadoras de la materia orgánica», explica Julio González, ingeniero de proyectos de UNTEC, sobre el sistema que consiste en un percolador compuesto por bolones, viruta y aserrín.
Spencer, quien además implementa el sistema en los condominios sustentables que construye con su firma (más info en http://www.arquitectura-sustentable.cl/), explica lo sencillo de su mantención, que consiste en reemplazar el material filtrante: «Se hace cada 10 días y perfectamente lo puede hacer alguien en la casa, es cosa de no echar papel al inodoro ni tampoco echar soda cáustica porque eso mata a las lombrices».
¿Y fosa séptica?
Además de la posibilidad de reutilizar el agua para riego, la principal diferencia entre el Sistema Tohá y la tradicional fosa séptica es que el primero no emite olores. «Además no genera lodos inestables como el resto de los sistemas de tratamiento; en vez de eso, el sistema transforma la materia orgánica en humus y genera un fertilizante para su uso», explica González.
Spencer destaca que en vez de reciclar agua, «una fosa séptica, en el caso de tratarse de una de buena calidad, sólo la infiltrará en la tierra. Aunque es mejor eso a que termine en el alcantarillado y se pierda», concluye.
El costo de su instalación va desde $1.800.000 hasta los $3.500.000, y «varía dependiendo del material de construcción, la ubicación y la topografía del terreno, entre otros», detalla González. Además del uso para riego, puede ser instalado cuando existe una fuente natural de agua cercana o bien cuando no exista acceso a la red de alcantarillado público.


