Audax Italiano se impuso 4-3 a los hispanos en un partidazo en Santa Laura
Entramos en otra sintonía en el segundo tiempo y se pudo dar, se pudo revertir, dijo Pocho, como le apodan al delantero de los audinos, que fue más protagonista que nunca.
Así lo hizo en el emocionante triunfazo audino 4-3 ante Unión Española en el estadio Santa Laura, donde el argentino apenas estuvo 13 minutos en cancha, pero hizo de todo: anotó dos goles (el del empate y el del triunfo), hizo exasperar a sus rivales y terminó dejando la cancha luego de ver la tarjeta roja por doble amarilla, ante los empujones de los hombres de rojo.
«Estoy feliz, venía trabajando para esto y que se dé así, es una felicidad enorme. Estoy muy contento. En el entretiempo hablamos que había que salir con otra cara y así fue», afirmó en sus primeras palabras tras dejar el camarín visitante en Independencia, donde todo fueron sonrisas y música fuerte.
No era para menos. El equipo de Juan José Ribera se quedó con el clásico de colonias ante los hispanos y aprovechó de trepar al segundo lugar de la tabla, momentáneamente.
En el caso de Troyansky, o Pocho, como le apodan al oriundo de Algarrobo, Buenos Aires, la felicidad era total. Relegado mayoritariamente al banco de suplentes ante la buena respuesta de los hombres con los que disputa la titularidad -Eduardo Vargas, Lautaro Palacios y Luis Riveros-, el trasandino de 28 años ha tenido que conformarse con entrar a la batalla en los últimos minutos, para ser un revulsivo: así lo fue en Independencia.
«Entramos en otra sintonía en el segundo tiempo y se pudo dar, se pudo revertir. El objetivo es seguir peleando ahí arriba», agregó Pocho.
¿Cómo celebra hoy, Franco?
«Con la familia. Esto es de todos ellos. Mi familia vive acá conmigo y con mi mujer estamos esperando una hija. Ya tengo un nene de cuatro años que disfruto un montón y le gusta mucho el fútbol. Anda todo el día con la pelota de abajo para arriba».
Tras un partido con emociones variadas, Audax Italiano vino desde abajo para pelear y dio vuelta dos veces el marcador. Matías Marín (20′) y Pablo Aránguiz (30′) adelantaron a los rojos que se fueron 2-0 al entretiempo.
Pero en el inicio de la segunda parte, los verdes despertaron y vía Eduardo Vargas (47′) y Leonardo Valencia (54′) igualaron el marcador. El mismo Aránguiz volvió a desequilibrar a los 70′ mediante tiro penal, antes del show de Troyansky.
Pocho marcó a los 87′ el 3-3 y en el festejo vio la primera amarilla por sacarse la camiseta. Lo que vino luego fue una locura total, pues puso el cuarto gol cuando se jugaba el primer minuto de descuento.
Luego, en una acción por la banda vio la segunda amarilla por intentar retrasar el juego. Terminó saliendo entre insultos del público y los empujones con rabia de sus compañeros.
«Esto demuestra el compromiso de todos. Tanto los que juegan como los que no. Sabemos que cuando estamos metidos le podemos ganar a cualquiera, pero cuando no, todos nos pueden complicar», analizó el técnico Ribera.


