Los argumentos de la nueva querella contra Francisco Kamisnki

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Todo se originó en la realización de la fonda Doña Flor, el año pasado

El empresario José Tomás Devlahovich presentó la acción legal por estafa en contra del ex animador de televisión y Ricardo Esquivel. Asegura que perdió 180 millones de pesos en el negocio.

En las últimas semanas, el nombre de Francisco Kaminski se había esfumado de las noticias después de convulsionados meses donde su figura aparecía ligada a conflictos románticos y económicos, pero esa relativa paz se rompió esta semana. La fonda Doña Flor, que ya le trajo problemas el año pasado, se apareció nuevamente en su destino, esta vez como parte de una acción legal.

El empresario José Tomás Devlahovich presentó una querella en contra de Kaminski y de Ricardo Ignacio Esquivel «por la participación que les cabe en calidad de autores, partícipes o encubridores del delito de estafa», establece el escrito, en relación a un negocio ligado con la fonda ya mencionada.

En los antecedentes de la querella se establece que Devlahovich «mantenía una relación de cercanía y confianza con Ignacio Esquivel, quien, durante la primera mitad del año 2025, le presentó a Francisco Kaminski en un contexto inicialmente amistoso». Luego de un par de reuniones con el ex animador de televisión, que se hicieron en el restaurante Tip y Tap de Las Condes, «durante el mes de mayo Ignacio Esquivel le propuso a José Tomás Devlahovich incorporarse como socio en la explotación en una fonda denominada Doña Flor, evento que se realizaba en la comuna de La Florida y que se presentaba como de propiedad de Francisco Kaminski«, se agrega puntualizándose que a Devlahovich se le ofreció «mediante contrato el cincuenta por ciento de participación del evento».

La defensa del empresario afirma que «en las reuniones preliminares se expuso que el evento se encontraba prácticamente estructurado y listo para ejecutarse, presentándose un line-up de veinticinco artistas, la participación de diversos food trucks y coordinaciones avanzadas, afirmándose que lo único pendiente era el financiamiento correspondiente a la mitad del proyecto. Paralelamente, se mostró como antecedente de seriedad la existencia de un Instagram del evento en el que se difundía información de artistas con los logos de Doña Flor y su ubicación, lo que reforzaba la apariencia de contar con autorizaciones o potestades suficientes para usar el nombre y el recinto (Estadio de la Contraloría Andes) en los términos ofrecidos. Dado que José Tomás Devlahovich manifestó su falta de experiencia en el rubro y su reticencia a invertir, se le ofreció como mecanismo de resguardo que Francisco Kaminski cedería en su favor los derechos de percepción de los fondos del evento a través de la ticketera Passline, encargada de la recaudación, de manera que, una vez ejecutado el evento, los fondos ingresarían primero bajo control del querellante y posteriormente se efectuaría la distribución de utilidades. Con fecha 24 de junio de 2025 se suscribió un contrato en el cual Francisco Kaminski declaró ser dueño de la fonda y contar con facultades para celebrar dicho contrato».

El escrito establece que «a partir de entonces comenzaron desembolsos del querellante vinculados a la producción, incluyendo pagos a artistas, y se realizaron gestiones con Passline, quedando José Tomás Devlahovich como titular de la cuenta del evento. En ese proceso se constató la existencia de una deuda de Francisco Kaminski con Passline, la cual fue exigida al momento de traspasar la cuenta a nombre del querellante, quien debió asumir dicho pago en el contexto de la continuidad operativa del evento. En paralelo, se efectuaron diversos pagos que debían materializarse en efectivo para cumplir compromisos asociados a artistas y otros ítems de producción».

Mientras el negocio avanzaba, Devlahovich asegura que comenzó a advertir «irregularidades en la administración del proyecto, especialmente vinculadas a sobreprecios en el pago de artistas y a diferencias relevantes entre montos presupuestados y montos efectivamente pagados».

Tras la exposición mediática de Francisco Kaminski por el asesinato del denominado Rey de Meiggs, José Felipe Reyes Ossa, la empresa dueña de la marca Doña Flor, Zertior, «comunicó que no se arrendaría el recinto, que no se autorizaría el uso de la marca ni se entregaría participación alguna a Kaminski. Ante dicha situación, el querellante coordinó una reunión con Zertior. En esa reunión, se le informó que nunca existió contrato de arriendo con Francisco Kaminski ni cesión de marca a su favor. Con posterioridad, Zertior accedió a arrendar directamente el recinto al querellante y a ceder el uso de la marca Doña Flor para la realización del evento, suscribiéndose el primer contrato formal que habilitaba su ejecución», se asegura.

La querella establece que «lo anterior ha configurado un perjuicio patrimonial en contra de mi representado que asciende, a lo menos, a la suma de $180.000.000, monto que refleja el detrimento económico directo derivado de las conductas ilícitas denunciadas. Al anterior monto deben agregarse además las deudas e intereses que tuvieron que pagarse a los distintos proveedores y trabajadores relacionados con el evento, cuyas sumas se vieron acrecentadas en virtud del actuar ilícito de los querellados».

Por todo lo anterior, la defensa de Devlahovich solicita que Kaminski y Esquivel sean sancionados en calidad de autores, partícipes o encubridores del delito de estafa y se condene a los querellados al máximo de las penas que establece la ley, sus accesorias y el pago de costas de la causa, reservándose el ejercicio de acciones civiles en el futuro.

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