Mamá de niño herido cuenta cómo fueron los ataques contra los hinchas de San Luis de Quillota
Se pararon en una orilla de la reja y los comenzaron a tirar. Y al Bastián se le reventó un dedito de la mano derecha, contó Tamara Ogaz.
El delegado presidencial provincial de Quillota, José Orrego, anunció la presentación de una querella por los desmanes ocurridos la tarde del domingo en el estadio Nicolás Chahuán Nazar. El partido tuvo que ser suspendido en el minuto 53, cuando hinchas de La Calera dejaron a cuatro seguidores de San Luis de Quillota con heridas de diversa consideración por el lanzamiento indiscriminado de fuegos artificiales.
«Mi peor error fue decirle ya, bueno, anda. Le di permiso por el amor a su equipo», reconoció Tamara Ogaz (39) en la tarde de este lunes, mientras esperaba para llevar al consultorio a su hijo Bastián Contreras, de 14 años, con el fin de que le controlaran la lesión que le quedó en la mano derecha tras el estallido de un artificio.
«Vamos de chiquititos todos al estadio, porque somos familia canaria. De hecho, mi hijo jugaba en San Luis hasta el año pasado, cuando el caballero que estaba de entrenador lo echó, porque dijo que no le servía y cosas así, pero el Bastián era futbolista desde 2019. Ahora andaba con la barra y en el otro bus iba mi papá, con mis dos hermanas. No andaba solo», explicó la mamá.
¿Y qué pasó?
«Los de La Calera metieron los fuegos artificiales en un tubo de PVC y armaron como una bazuca. Se pararon en una orilla de la reja y los comenzaron a tirar. Y al Bastián se le reventó un dedito de la mano derecha, el dedo índice. Lo de los fuegos artificiales fue de principio a fin. Los esperaron en el sector conocido como el Pueblo Sin Ley. Les tiraron hasta dentro de la micro. Después tuvieron que ser escoltados por carabineros».
¿Cómo fue herido su hijo?
«El fuego artificial le cayó igual que como una piedra en la mano. Inocentemente, lo agarró, explotó y lo tiró, pero le cayó a un amigo, que también quedó herido en una pierna».
¿Qué pasó luego?
«Después del fuego artificial, los niños de San Luis, junto con la otra gente, tuvieron que sacar parte de la reja para poder arrancar por la cancha. Por eso botaron la reja, no porque estaban haciendo desmanes, como hablaron los caleranos. Aparte de que ya estaba rota, me dice mi hijo. De ahí se metieron a la cancha y el cuerpo técnico de San Luis les hizo curaciones. Pero antes, mientras él iba pasando por la cancha, le tiraron monedas y botellas».
¿Cómo está ahora?
«Bien, aunque tiene un poco de dolor en el brazo».
¿Quedó asustado?
«No. Dijo que son cosas que pasan nomás. Tiene 14 años, pero toma las cosas de muy buena manera. Ya está en primero medio en el liceo Santiago Escuti Orrego de Quillota y ahora en la tarde le van a ver en el consultorio la herida que le quedó en el dedito».


