El director musical enfrenta una serie de acusaciones de ex colaboradores
Nunca pensé que había gente tan resentida, dice el hombre. El viernes se anuncia una demanda en su contra.
La voz del denominado pequeño gigante de la música, suena gastada. «No me haga hablar, ya lo dije todo. No me haga hablar», solicita.-Pero hablemos, hablemos.
-Mire, estoy esperando que se le pase la rabia a la gente que me acusó. Esta cosa de acusar al voleo es muy desagradable.
Durante 38 años, Horacio Saavedra ha estado al mando de la orquesta del Festival de Viña. Y bajo su flexible batuta han desfilado un ejército de músicos: guatones, pecosos, chascones, proactivos y de los otros. «¿Sabe? Estoy tranquilo, pese a que me han hecho mucho daño con estas mentiras», afirma.
Las supuestas mentiras a las que hace mención el director musical, tienen un origen conocido. Hablamos de un pack de denuncias realizadas por un grupo de músicos que trabajaron con él -con contrato firmado- en antiguas ediciones del Festival de Viña. Los demandantes están liderados por el saxofonista Andrés Muñoz (Conchalí Big Band) y cuestionaron a Saavedra en dos grandes categorías.
-El aspecto musical: no escribe partituras legibles, no diferencia tonalidades en las mismas partituras, no dirige su propia orquesta.
-Y lo administrativo: no formaliza contratos, no paga viáticos, no remunera las grabaciones de la orquesta del Festival de Viña y no paga la retención del diez por ciento de los impuestos de sus músicos de su orquesta, entre otros.
«Este viernes presentaremos una demanda contra Horacio Saavedra para que se investigue y devuelva lo que nos debe a los músicos», revela Muñoz, mientras que el arreglista musical Frano Kovac agrega que «él no está capacitado y sabe lo mismo que un profesor de colegio. De hecho, yo le hacía los arreglos». En tanto, el baterista Carlos Figueroa complementa con que «hay situaciones laborales anómalas que todos hemos vivido. Yo trabajé con él del 2000 al 2008 e hice una denuncia en impuestos internos. Esto se arrastra».
Saavedra, quien está alejado por dos meses del consejo directivo de la SCD, responde con tono duro. «Es absurdo. Escribo música hace 40 años. Y en el tema administrativo tengo todas las cosas en orden. Yo tengo una productora y en el contrato no me obligaban a pagar viáticos, en una productora uno maneja el presupuesto como puede», explica.
-¿Y las retenciones?
-Hubo un error y lo asumo, pero no es un problema sólo mío. La mayoría de los músicos ha tenido problemas con sus devoluciones porque entregaban la boleta a destiempo o porque no calzaba con lo que yo declaraba. Hay miles de casos de inconsistencia, pero eso no significa que yo me quede con la plata. Es absurdo.
-¿Entonces?
-Este año he tenido que hacer muchas rectificaciones y le sucede a mucha gente. Pero acá el punto es que nunca pensé que había gente tan resentida y que provocara tanto odio en la gente joven.
-¿Y por qué será?
-Es que la gente que me acusa ya no trabaja conmigo hace tres años, y el resto es gente que no está hace muchos más años. Podría decir que están picados o arrepentidos. ¿Si tenía malos tratos? Uno es como es nomás. Nunca he amenazado a nadie, pero hay una disciplina en la orquesta. Y yo no puedo aceptar a gente indisciplinada y drogadicta.
-¿Qué hará?
-Ahí veré. Mi imagen se ha dañado de forma gratuita y es lamentable.


