Planes por casi US$20.000 millones ingresaron al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental
Expertos hablan de una mezcla entre expectativas de destrabar permisos y ventajas estructurales del país. Gobierno apunta a acelerar procesos para sostener el impulso.
En apenas un mes, entre el 11 de marzo y el 11 de abril, el gobierno de José Antonio Kast dejó una llamativa cifra en el mundo de la inversión: US$19.776 millones en proyectos ingresados al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). El monto no solo marca un récord reciente, sino que multiplica por más de seis veces lo registrado en el inicio del gobierno anterior y supera con holgura a las administraciones previas.
Para dimensionar el salto, en el primer mes del período de Gabriel Boric se ingresaron proyectos por US$3.111 millones; Sebastián Piñera, US$1.324 millones; y Michelle Bachelet, US$787 millones. Más que en la cantidad de proyectos, 36 en este 2026, la diferencia está en la envergadura de la inversión, con iniciativas de gran escala principalmente en minería y energía.
El listado de los diez proyectos con mayor inversión lo encabezan cinco iniciativas mineras en el norte. Destaca la continuidad operacional de Minera El Abra, con US$7.500 millones involucrados, seguido por una nueva planta concentradora en Minera Escondida, por US$5.150 millones. A eso se suma el impulso del litio, con un proyecto de extracción directa por US$3.100 millones (detalles en la imagen de la página).
El mapa se completa con iniciativas energéticas -como parques eólicos y fotovoltaicos- y con proyectos habitacionales, específicamente desarrollos DS49 en la Región Metropolitana. Estos últimos son soluciones para familias más vulnerables y aparecen como una señal relevante en un sector de la construcción, un área que vivió una crisis en el pasado reciente.
Desde el Gobierno, la lectura apunta a que el fenómeno responde a una señal de confianza. La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, sostuvo que «esta tendencia, que sin duda es histórica, responde a la confianza que generamos como país y la institucionalidad robusta que tenemos».
Agregó que el foco ha estado en agilizar los procesos de evaluación, lo que «ha sido una fuerte señal para los inversionistas».
En la misma línea, detalló que se está implementando un plan para acelerar la tramitación ambiental, con medidas como un plazo máximo de 15 días hábiles para resoluciones del Comité de Ministros y una mejor coordinación entre organismos públicos. La apuesta, dijo, es «una gestión ágil, moderna y robusta» que permita atraer más inversiones sin descuidar la normativa.
El director ejecutivo del Sistema de Evaluación Ambiental (SEA), Arturo Farías, puso el acento en el equilibrio entre rapidez y rigurosidad: «Estamos ante el enorme desafío de evaluar una gran cantidad de proyectos relevantes para nuestro país. Primero, velando por el cumplimiento de la normativa vigente y entregando certeza jurídica y técnica a todos los actores que participan de la evaluación ambiental en Chile. Y segundo, cumpliendo nuestro rol en forma más ágil, eficiente y oportuna».
Más allá del impulso inicial, expertos coincidieron en que el fenómeno no responde a una sola causa. Patricio Ramírez, director del Observatorio Económico y Social de la Universidad de la Frontera (UFRO), planteó que existe una «alta expectativa» de que esta administración facilite la inversión reduciendo la permisología, lo que incentiva el ingreso de proyectos.
Sin embargo, mencionó que Chile ofrece ventajas estructurales -como estabilidad macroeconómica, institucionalidad sólida y liderazgo en minería y energías renovables- que explican buena parte del atractivo.
El académico destacó un elemento menos visible, pero relevante: el ingreso al SEIA de proyectos habitacionales DS49.
«Son una buena noticia», declaró Ramírez.
Su sentencia no es solo por el impacto económico que tiene la construcción -en empleo y actividad-, sino también por su dimensión social.
«El déficit habitacional sigue siendo un problema estructural en Chile, especialmente cuando se mide la pobreza multidimensional, donde la vivienda aparece como una de las principales carencias», dice.
Para Miguel Arriagada, académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello, el protagonismo de la minería en los proyectos ingresados al SEIA se enmarca en un escenario donde el cobre y el litio se han transformado en activos clave para la transición energética global.
«Más que un auge coyuntural, lo que se observa es una reacción estratégica de la industria frente a sus propios límites», explicó.
El académico añadió que el contraste entre una economía local con señales de desaceleración y una inversión histórica no es contradictorio.
«El Imacec habla del presente; el SEIA, del futuro», sostuvo.
En su visión, lo que está ocurriendo es el inicio de un nuevo ciclo de inversión impulsado por factores globales, donde Chile vuelve a posicionarse como actor relevante.
Los expertos coincidieron en que el ingreso de proyectos al SEIA es valorable, aunque el verdadero termómetro estará en su materialización.
«La clave será si el sistema logra responder con la rapidez y certeza que se promete», aseguró Ramírez.