Fernando Vergara explica las razones de su alejamiento del fútbol profesional
El técnico reconoce que, como futbolista, le faltó dar un salto de calidad. No viví profesionalmente como debí hacerlo, admite.
¿Por qué llegó a esta labor fuera del fútbol profesional?
«Mi última experiencia en Universidad de Concepción no fue buena en cuanto a resultados. Eso obviamente me dejó fuera del radar. Pero también pesaron otras cosas, como que yo no soporto la espera por encontrar trabajo. No puedo estar en mi casa y no tener una rutina de levantarme e ir a algún lugar a trabajar. Siento que, si me quedo en la casa, no les doy un buen ejemplo a mis hijos. Es algo mío. Mi papá debía trabajar desde la mañana a la noche y siempre me sentí orgulloso de él. Algo así me gustaría que sintieran mis hijos».
Ya, pero usted es entrenador y a lo mejor está dando señales de que ya ni quiere ser técnico.
«Claro que lo he pensado. Seguro que ahora que se sepa lo que estoy haciendo dirán que ya no pueden contar conmigo para dirigir algún club».
¿Y no se hace problema por eso?
«A mí me encanta dirigir. Soy DT Pro de la Conmebol. Soy director deportivo con estudios en España y Argentina. Es decir, me he preparado, pero yo sé que es difícil que vuelva a dirigir en Chile porque los entrenadores que piensan como yo no caben en el sistema».
¿Y qué piensan los entrenadores como usted?
«Que hay situaciones que no se pueden aceptar. En la U de Conce, por ejemplo, me imponían traer jugadores de una sola agencia de representantes. Y yo me negué. Tampoco hoy trabajaría en un club cuyos dueños sean representantes porque se entiende que ellos quieren ganar plata y hacer negocios y yo creo que un club hay que engrandecerlo».
O sea, da casi por hecho que es muy difícil que vuelva a dirigir.
«Claro, porque los dueños de los clubes, que conforman además el Consejo de Presidentes de la ANFP, son los que tienen el control total del fútbol chileno. Y en su WhatsApp grupal se pasan el dato: por eso tienen cortados jugadores y entrenadores. Yo estoy en esa lista negra, seguro. Y la verdad no me importa porque tampoco dejaría lo que tengo hoy para ir a dirigir un club que no tenga ansias de triunfo, de desarrollarse. Me encanta dirigir, pero no a ese precio».
¿No echará pie atrás?
«No. Sólo por Colo Colo, que es el club que amo, volvería apostando. Pero como sé que no estoy en ese radar hoy, creo que será difícil que vuelva».
¿Usted es guardiolista? ¿Admira a Ancelotti?
«Yo no me siento seguidor de nadie. Creo que uno de los grandes defectos hoy de los entrenadores chilenos es sentirse seguidor de esas tendencias. Son técnicos de catálogo y en eso tiene mucha culpa el INAF, cuya enseñanza es pasar métodos dados e intentar que ellos sean los que prevalezcan. Sé que en el INAF ha habido ramos del método portugués, por ejemplo. ¿Y qué quieren? ¿Qué entrenemos como portugueses en Chile? Por eso a mí me gusta Bielsa, en el sentido que el tipo desarrolla su método y lo aplica, sin estar amarrado a las tendencias o modelos. Es algo suyo. Acá en Chile la mayoría de los entrenadores copian, con excepción de Mario Salas, Miguel Ramírez o algún otro».
¿Es muy chato el ambiente futbolero chileno?
«En Chile el techo es muy bajo. Llegas pronto arriba y luego rebotas. Y con eso te alcanza para ser exitoso a tu manera».
¿No cree que a usted le ha faltado para dar el salto?
«Sin duda. Creo que como jugador fui más exitoso que lo que he sido como entrenador».
Pero como jugador también le faltó el gran paso.
«La verdad es que nunca lo había pensado, pero sí, tiene razón. Me faltó dar ese salto de calidad. Yo debí haber peleado la opción de ir al Mundial de Francia. Estaba en mi mejor momento. También pude jugar en el fútbol inglés. Sí, gané harto en Colo Colo, tuve momentos muy buenos, pero es cierto que no di el paso de debí dar».
¿Por qué?
«Una, por las lesiones. Por eso no pude irme a Crystal Palace o a Everton, donde estuve a petición de los entrenadores, pero donde no pude mostrarme. Y también no di el paso por mi irresponsabilidad. No viví profesionalmente como debí hacerlo. No me cuidaba en las comidas ni en el descanso».
¿Era fiestero?
«Sí. Nunca fui bueno para tomar, pero si para ir a la disco y amanecerme. Algunas veces llegaba a los entrenamientos con poquitas horas de sueño».
Igual fue goleador y figura en Colo Colo.
«Sí, hice más de 60 goles y sólo uno de penal. En eso fue vital Ivo Basay. Cuando yo empecé a jugar en Colo Colo, a los 20 años, me perdía goles increíbles. Estaba abrumado por la presión. Pero llegó Ivo, y él absorbió todo, me tranquilicé y empecé a hacer goles»


