Los argumentos que marcaron la segunda jornada de formalización del Caso Cañete
Yeferson Antihuen Santi y Felipe Rivas Paillao fueron acusados hasta de crear un falso sitio del suceso.
El juez Cristián Rosenberg de la Fuente, magistrado del Juzgado de Garantía de Cañete, ordenó la prisión preventiva para los hermanos Felipe y Yeferson Antihuen Santi, y para Nicolás Rivas Paillao; acusados por el Ministerio de Público del homicidio de tres carabineros ocurrido la madrugada del 27 de abril: el sargento primero Carlos Cisterna Navarro, de 43 años, y los cabos primero Sergio Arévalo Lobos, de 34 años, y Misael Vidal Cid, de 30 años.
Según lo expuesto por el Ministerio Público en la audiencia, el peritaje realizado arrojó que el ADN de los hermanos Antihuen Santi coincide con el encontrado en un cartucho que estaba en el lugar donde asesinaron a los funcionarios. En cuanto a Nicolás Rivas Paillao, las Fiscalía aseguró que proporcionó un arma a los hermanos. «Existe un alto riesgo de que estas personas puedan eludir la acción de la justicia», enfatizó el juez Rosenberg.
Homicidio preparado
Ignacio Sapiaín Martínez, representante del Ministerio del Interior, apoyó la solicitud de presión preventiva realizada por el Ministerio Público ante el Juzgado de Garantía de Cañete y enfatizó que los imputados son un peligro para la sociedad debido a que el asesinato de los tres carabineros en servicio, ocurrido en abril de este año, fue planificado dos meses antes.
Según lo expuesto por el fiscal ante el juez, que fue repetido por el abogado Sapiaín, Tomas y Felipe Antihuen sabían que una persona recibía constantemente a Carabineros en su casa porque tenían que controlar su identidad en el domicilio. Esa persona se transformó en un testigo reservado. Según el Ministerio Público, los hermanos Antihuen Santi se esmeraron en conocer el horario en que Carabineros hacía las fisdcalizaciones.
«Señalaron que querían hacerle algo a Carabineros, pero no dijeron específicamente qué», relató. El abogado querellante del Ministerio del Interior relató que durante la investigación se logró establecer que Tomás Antihuen le pidió a una persona participar en el hecho, pero que ésta se negó. Tras ello, «fue a buscar una escopeta para apuntarlo, amenazarlo y luego decirle que era una broma», describió .
Más insistencia
El Ministerio Público aseguró en la audiencia que una persona declaró que el 26 de abril, un día antes del asesinato de los tres carabineros en servicio, los hermanos Antihuen estuvieron preguntando a qué hora hacían los controles los carabineros.
Ese dìa, agregó Sapiaín, los hermanos pidieron prestado un alicate que jamás devolvieron. «El uso del alicate concuerda con la rotura, las aperturas de la cerca. Lo anterior significa premeditación y es totalmente congruente con la declaración de otro testigo que inició que Nicolás Rivas, conocido como el armero de los hermanos Antihuen, les pasó el arma de fuego», mencionó Sapiaín, quien agregó que a través del peritaje de cámaras de seguridad y de interceptación telefónica se establecieron los traslados de los hermanos.
Inventar una escena
Arnaldo Gutiérrez, abogado de dos de las víctimas, complementó ante el juez que los hermanos son parte de un grupo organizado. «Los imputados no pueden desconocer que desde febrero de este año planificaron, coordinaron y ejecutaron en un grupo a nuestros carabineros». En su plan, dijo, pusieron énfasis en la sorpresa, la imposibilidad de defensa y la búsqueda de impunidad posterior.
Además, el querellante destacó que el Ministerio Público le expuso al juez que los imputados mataron a los tres carabineros en un callejón cercano al domicilio que debían controlar. «Pero crearon un segundo sitio del suceso, trasladando el vehículo institucional con los cadáveres, quemándolos, con la finalidad de hacer creer a otros que ese era el sitio del suceso original», aseguró Gutiérrez.


