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Título/Pie de foto: Ricardo Martínez
La historia del arte abunda en relatos de personas que tenían una habilidad y que de pronto la perdieron.
Ricardo Martínez
El accidente de Drake Bell, un músico juvenil muy popular por su participación como estrella de Nickelodeon, quién se rompió la muñeca al lanzarse a una piscina y que, de acuerdo con sus propias palabras, no podrá volver a tocar la guitarra, se suma al ocurrido al legendario líder de U2, Bono, que se accidentó andando en bicicleta en el Central Park hace un par de meses y que, también según sus propias palabras, al parecer jamás podrá volver a tomar una guitarra.
Es lamentable, sumamente triste y un dolor para las y los seguidores de estos artistas, pero hay un tema acá que conecta con historias que todos conocemos. Las de sobreponerse a las discapacidades. La historia del arte y las expresiones culturales abunda en relatos de personas que tenían una enorme habilidad para realizar un oficio creativo y que, de pronto o paulatinamente, empezaron a perderla, bien por enfermedades o accidentes o el envejecimiento («aging»).
Está el caso, que todos aprendimos en clases de música en el colegio, del avance de la sordera en Beethoven (que, de acuerdo con sitios especializados en la vida y obra del músico, se desarrolló de manera paulatina). No es el único ejemplo de músicos con una discapacidad auditiva. En la historia del rock, tal como explica un especial de una de las revistas académicas más reconocidas de la música popular, «Popular Music», Cambridge (2009), se encuentra siempre, como muestra, la historia de Johnnie Ray que siendo un extraordinario cantante, perdió en 1958 la audición prácticamente por completo en ambos oídos.
En la pintura ocurre algo similar con las vidas de, por ejemplo, Henri Matisse, uno de los héroes de los movimientos de vanguardia en el siglo XX, que presentó un handicap motor en su madurez como pintor, o de Pierre-Auguste Renoir, afectado por el reumatismo. Ambos se sobrepusieron a estos problemas, encontrando maneras de continuar con su trabajo (las series de Matisse con recortes de papel son simplemente de las más hermosas obras del arte moderno («Henri Matisse. Recortes. Dibujando con tijeras», Taschen).
Un caso similar a estos últimos, en música, es el de Rick Allen, el baterista de Def Leppard que en un accidente automovilístico perdió su brazo izquierdo. Cuando aquello sucedió, a fines de 1984, quienes seguíamos a la banda pensamos que jamás volveríamos a escuchar al músico tocando la batería. Se las arregló: crearon para él una batería con dispositivos electrónicos, y junto a la banda lanzaron uno de los discos emblemáticos de los ochentas, el «Hysteria». Siempre hay una segunda oportunidad.


