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Título/Pie de foto: Zuker vive hace 40 años en Estados Unidos.
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Charles Zuker es un profesor chileno de biofísica y neurociencia en la Universidad de Columbia, Estados Unidos
El académico considera imposible que el ser humano pueda llegar a crear inteligencia artificial.
David Albrecht
El cine y la literatura, una y otra vez, nos han recordado lo malo que sería alcanzar el bendito grial llamado inteligencia artificial. Desde el infame Hal 9000 del filme «Odisea del espacio» de Stanley Kubrick, hasta Ultron, autómata sentiente creado por Tony «Iron Man» Stark en el universo fílmico de Marvel, y que se rebela a su creador para, lisa y llanamente, terminar con la raza humana y alcanzar la paz mundial.
La frase de Hawking: ese apocalíptico guante fue recogido hace unas semanas por Stephen Hawking, reconocido físico teórico que declaró, sin pelos en la lengua, que «una vez que el ser humano desarrolle la inteligencia artificial, ésta se independizará para rediseñarse de tal manera que podría significar el fin de la raza humana», que es exactamente lo que hace el famoso Ultron, los robots del filme «The matrix» y, en menor grado, «V.I.K.I.» cerebro mecánico que controla la robótica del mundo en la cinta «Yo, Robot», basada ligeramente en la obra homónima de Isaac Asimov.
Pero no todos están de acuerdo, entre ellos el ariqueño Charles Zuker, profesor de bioquímica, biofísica y neurociencia en la Universidad de Columbia e investigador del Howard Hughes Medical Institute, que en una charla dada en el marco del IV Congreso del Futuro, realizado la semana pasada, declaró que pensar que la inteligencia artificial nos superará «es una fantasía».
Concepto ridículo: «no tiene ningún sentido», dijo a este diario Zuker, que dejó el país hace 40 años para radicarse en Estados Unidos. «El concepto de que los robots nos van a superar es ridículo», agrega, aclarando, eso sí, que no considera ridículo al renombrado físico. «El comentario de Hawking se refiere a que hay que tener cuidado con el tipo de soluciones (a los problemas del ser humano) que busquemos porque podemos terminar con más de lo que esperamos», agregó.
Condición humana: tocándose la sien con su dedo índice, el científico chileno prosiguió con su planteamiento. «Acá tenemos una masa que es el cerebro, que pesa el dos por ciento de tu cuerpo y que consume el 30 por ciento de tu energía y oxígeno. Es un tejido de 100 mil millones de neuronas, donde la mente es la transformación con la que estas neuronas funcionan para crear lo que llamamos la condición humana. Replicar ese funcionamiento es imposible hoy y en un millón de años», explica. «De partida es un desafío ridículo, porque el asunto no es emularlo, sino entenderlo para poder usar ese conocimiento y mejorar nuestra existencia».
La matriz: siguiendo con las parábolas cinéfilas, Zuker recuerda una frase de «The matrix» revolucionaria cinta de 1999 donde el ser humano es, básicamente, una pila. «Uno de los personajes dice que si todo lo que vemos, sentimos, olemos, degustamos es la realidad en que vivimos, entonces la realidad no es nada más que señales eléctricas en tu cerebro. Entonces, el asunto no es crear una máquina que haga eso, sino cómo utilizamos este conocimiento para modularlo», agrega.
Y en esto está Zuker. Entendiendo cómo funcionan las neuronas de los ratones, específicamente las del olfato y el gusto, centrando su investigación en cómo «podemos usar esos sentidos para entender el aprendizaje y la memoria. Si uno prueba o huele algo te evoca las memorias de la experiencia cuando lo comiste anteriormente. El tema es cómo se usa el olfato y el gusto para entender cómo el cerebro crea estos procesos tan extraordinarios como es evocar experiencias con un solo estímulo», trabajo teórico que, en la práctica, puede ser bastante útil.
Sal y azúcar: «hay usos importantes para ayudar a mejorar la salud pública, como es reducir la cantidad de azúcar o sal que estamos consumiendo, sin afectar el deseo de sentir su deleite. Consumimos 100 veces más sal de lo que deberíamos y hay caminos para suprimir el uso excesivo sin cambiar de manera gravitante el placer que nos da. En eso estamos», cierra Zuker.
Para conocer en profundidad el trabajo en laboratorio de Charles Zuker, revisa este link: http://www.janelia.org/lab/zuker-lab


