Hace rato que no se veía un zurdo en el fútbol chileno con esa capacidad de desborde combinada con centro o remate a la carrera.
Sorpresiva para algunos, pero no para quienes lo habían visto jugar los dos años previos en Valparaíso, la llegada del zurdo Lucas Cepeda se convirtió en la mejor contratación de la temporada para Colo Colo. A lo mejor tuvo que ver su representante, como se sospechaba. En rigor, es lo que hacen los representantes: buscarles el mejor destino posible a sus representados. Para Cepeda, en este caso, Colo Colo era un salto deseable en su carrera; sólo faltaba ver si desde Colo Colo podían decir lo mismo de vuelta.
Lo que ocurrió en los últimos meses, desde que anotó el único gol del partido contra Cerro Porteño en el estadio Monumental, el 3 de abril, corre todo por cuenta suya. Ese gol le generó bonos de 330.000 dólares por el triunfo y de 1.250.000 dólares por la clasificación a octavos de final en la Copa Libertadores, ya que fue a la postre un factor definitivo en el avance a la siguiente ronda. El gol de anoche ante Junior de Barranquilla, junto al de Maxi Falcón, le suma otro cheque de 1.700.000 dólares a Colo Colo de parte de la Conmebol por su clasificación a cuartos de final.
Estos cálculos apenas son correctos, porque el fútbol es un juego colectivo y Lucas Cepeda tiene a todo un plantel de compañeros en la misma batalla junto a él. Pero en contexto de mercado alcanzan a deslizar al menos algunas certezas. Por ejemplo: hace rato que no se veía un zurdo en el fútbol chileno con esa capacidad de desborde combinada con centro o remate a la carrera. Es un cuantificador que puede marcar diferencias en un resultado y que por lo mismo se vende bien en las grandes ligas. La mitad del pase de Cepeda le costó 500 mil dólares a Colo Colo, ya que Wanderers, conocedor de sus virtudes, se guardó para sí la otra mitad a la espera de un buen negocio.
Si sigue así, vamos a terminar aprendiendo su historia y también a responder la pregunta que lanzó Claudio Palma el día de su primera figuración en Colo Colo, aprovechando la canción de Raffaella Carrà. ¿Dónde se metió Lucas? Por ahora la respuesta juega a favor suyo: entre los buenos.


