La animadora y referente del fitness explica que ha integrado la tecnología hasta para medir el sueño
Admite que por las noches suele quedarse pegada en el teléfono y al día siguiente mearrepiento un poco.
Todas las mañanas, apenas despierta, Lucila Vit tiene una rutina bastante particular: revisa en su reloj inteligente las estadísticas de su sueño, les toma una fotografía y se las envía a ChatGPT para que le ayude a interpretarlas. Es apenas un ejemplo de cómo la tecnología se ha integrado a su vida, entre entrenamientos, maternidad, televisión y creación de contenido digital.
La modelo y comunicadora habla de su fidelidad absoluta al iPhone, de las aplicaciones que utiliza para mantenerse activa y de una inteligencia artificial a la que le pregunta prácticamente todo. Tanto, que reconoce entre risas haberse vuelto un poco dependiente.
Pero también hay espacio para la autocrítica: pese a su interés por el bienestar, confiesa que muchas noches termina atrapada mirando el celular, una costumbre de la que suele arrepentirse al día siguiente.
¿Es usuaria iOS o Android? ¿Le importa mucho el celular que usa?
«Soy 100% usuaria de iPhone. De hecho, me han pasado otros celulares y nunca me he podido adaptar. Me gusta mucho el sistema operativo del iPhone. Me es cómodo y la verdad, me cuesta cambiarlo. Me importa más que nada porque es parte de mi trabajo, más allá de lo cómodo. Creo que el teléfono tiene que ser algo que se adapte a tu estilo de vida y yo, como trabajo todo el día con el celular, siempre trato de tener el último modelo disponible».
En el mundo del fitness hay relojes, pulseras y aplicaciones que miden prácticamente todo. ¿Qué datos mira y cuáles le parecen más una obsesión que una ayuda?
«Sí, uso relojes para entrenar. Me gustan, más que nada, para calcular el tiempo de descanso entre series de ejercicios. Después, me gusta cuando salgo a caminar o a correr para controlar la frecuencia cardíaca. Es en lo que más me fijo, más que obsesionarse con las calorías y esas otras cosas. Sí me fijo últimamente en los pasos. Trato de mantenerme siempre en movimiento, así que intento llegar a los diez mil pasos diarios. No siempre llego, pero sí trato de estar siempre activa. Y también uso el reloj para dormir».
¿Para qué le resulta útil mientras duerme?
«Puedo manejar mi calidad de sueño y tengo toda la información de cómo dormí, de sueño REM, del sueño profundo, etc. Ahí está todo, no sé si es una obsesión, pero sí una manía que me encanta. Al día siguiente, apenas me levanto, le saco una foto y la mando al ChatGPT y ahí me entero de cómo dormí esa noche. Lo encuentro muy, muy útil. Me encanta».
¿Cómo ha cambiado la tecnología su manera de entrenar? Hoy existen posibilidades de orientarse, desde YouTube y videollamadas hasta las aplicaciones que pueden armar una rutina personalizada.
«Todo el mundo digital va creciendo a pasos agigantados y hoy es capaz de acercarte muchísimo a las personas. Es impresionante. Ojalá siga creciendo porque se acortan las distancias. Después de la pandemia hubo un antes y un después en todo el área digital. Creo que YouTube, en ese sentido, ha sido fundamental para mis entrenamientos. Me ha servido mucho para mi trabajo, pero también para poder aplicarlo en mi día a día».
¿La inteligencia artificial ya entró en su vida? ¿La ha usado para entrenar, organizarse, buscar información o crear contenido? ¿Cuál es su favorita?
«La inteligencia artificial ya es parte de mi vida, todos los días. Le pregunto todas las dudas que tengo, porque no tiene límites, entonces te va enganchando y uno le sigue preguntando cosas. Es como mi mejor amigo. Ya me volví un poco dependiente. Es una herramienta tan, pero tan útil: uno puede sacar dudas, crecer en el trabajo, aprender, te puede aconsejar, etc. Yo le pregunto absolutamente todo y me encanta, es como mi compañero de vida».
Hay una enorme cantidad de electrodomésticos «inteligentes»: robots aspiradores, refrigeradores, cafeteras. ¿Cuál tiene en su casa y cuál realmente le ha cambiado la vida?
«Bueno, ahora justo me estoy cambiando de casa e Hisense ha sido ideal porque me acompaña con aire acondicionado, refrigeración, lavadora para la ropa que seca también y la tele. Estoy fascinada. Este ha sido el año con más cambios en mi vida y tener a Hisense es algo que amo de verdad».
¿Qué tecnologías le ayudan a organizarse? ¿Cuáles, por el contrario, terminan distrayéndola?
«El hecho de ser mamá te hace estar corriendo siempre. Y creo que hay tecnologías que aportan y bueno, otras no tanto, como las redes sociales. Muchas veces me mantienen pegada, por ejemplo, en las noches, que es mi momento de desconexión y me quedo colgada con el celular. Al día siguiente me arrepiento un poco de haber estado tan pegada. A veces es necesario y hay que mantenerse también actualizada, no sólo para el trabajo, sino para saber qué está pasando en el mundo».
¿Qué importancia tiene para usted la cámara del teléfono y qué gadgets lleva cuando tiene que producir contenido fuera de un estudio?
«Tengo que estar siempre actualizada y es muy importante la cámara, el teléfono y la iluminación. Por eso trato siempre de estar con lo más nuevo, porque es parte de mi trabajo. Puede ser más caro, pero lo veo como una inversión. Al final van saliendo cosas súper novedosas y uno también tiene que estar ahí con lo último».
¿Hay alguna tecnología que haya comprado convencida de que le iba a cambiar la vida y que terminó guardada en un cajón?
«Sí, me he comprado varias cosas que no uso. Creo que también es por desconocimiento, por ejemplo, luces para grabar. Tengo de todo tipo y uso la luz natural. Me gusta mucho cómo se ve. Claro, los días nublados por ahí me ayudan un poco, aunque sinceramente todavía no lo aprendo a usar de verdad».
Si pudiera inventar un gadget para mejorar la vida de una mamá que trabaja, entrena y tiene poco tiempo, ¿cómo sería?
«Algo que me pueda teletransportar, porque a veces necesito estar en varios lugares a la vez y no me dan los tiempos. Ando corriendo para todos lados, así que sería genial una máquina en la cual aprietas un botón y llegas ahí, al lugar donde tengas que estar».
«La IA es como mi mejor amigo. Ya me volví un poco dependiente», Lucila Vit.


