El exministro Andrés Chadwick y Magdalena Piñera aplaudieron la escena
Mineros le hicieron guardia al féretro de Sebastián Piñera en medio de la despedida ciudadana al expresidente.
Cecilia Morel y sus hijas Magdalena y Cecilia resguardan el féretro del esposo, padre, abuelo, hermano, mientras cientos de ciudadanos caminan lentamente en una fila por el costado para despedir al expresidente Sebastián Piñera. En la fila se distinguen algunos de los 33 mineros.
Algunos estiran los brazos para tocar la mano de la mujer que acompañó durante 50 años al exmandatario y le entregan su pésame. Ella asiente con los ojos cerrados. Otros se dibujan con los dedos una cruz en el rostro e intentan tocar una punta de la bandera que cubre el ataúd. Una mujer, que está en la fila, se lamenta porque la urna esté cerrada.
«Pensé que le íbamos a poder ver su cara», dice, mientras pasa por al lado de una de las butacas donde se ubica solo y en silencio el exministro UDI, Pablo Longueira, al que poco y nada se le había visto en eventos públicos.
Guardia de honor
Pasan los minutos, más de una hora, y entre el ajetreo de una fila interminable que transita lento rodeando el féretro de Piñera, cuatro de los 33 mineros que fueron rescatados en 2008 desde la Mina San José, tras un derrumbe que casi los mata, se ubican de pronto en las esquinas del ataúd y los aplausos espontáneos congelan el tránsito por 2 minutos.
Andrés Chadwick, primo de Piñera, aparece de repente en la escena y los abraza uno a uno. Se une a los aplausos y se forma un tumulto. Hasta ese momento, el exministro y amigo del expresidente muerto, pasaba desapercibido entre los ciudadanos de a pie. Magdalena Piñera, la hermana que acompañó al expresidente en la tragedia, aunque lleva 72 horas sin dormir, también entra a la escena en la que el estricto protocolo ahora no tiene cabida para establecer límites entre ciudadanos comunes y personajes públicos.
Los 33
Entonces, habla uno de los mineros:
«El legado que él deja son las palabras liderazgo, decisión y fuerza, era de esas personas que toman decisiones cuando todo está revolucionado. Va a faltar un liderazgo así», dice Mario Sepúlveda y besa el ataúd. Cuenta que otro grupo de los 33 mineros vienen en viaje para ser parte del funeral este viernes. Están citados a las 8 de la mañana para ser parte de la ceremonia en el Parque del Recuerdo. «A través de este gesto queremos seguir agradeciéndole a Sebastián Piñera», dice otro de los 33 que sale del lugar para no entorpecer el tránsito de los demás visitantes.
«Digan lo que digan, él fue el artífice de que hoy estemos vivos. Tuve una sensación de hermandad con nosotros que no olvidaremos. Hoy vamos a tener que volver a fortalecer el legado que él dejó con eso. Me despedí de él y no aguanto el dolor, porque esto es muy sensible», aporta Luis Urzúa y da el paso a otros visitantes que cargan el poster de la imagen de Sebastián Piñera con la banda presidencial que regalan en la entrada del ex Congreso. Algunas fotografías siguen empolvadas, ya que dichos poster llevaban un buen tiempo guardados en las oficinas del equipo del expresidente.
Flores blancas
Con los arreglos florales de color blanco se intenta avivar una escena afligida donde a ratos se perciben sollozos y palmoteos en la espalda que hacen eco al interior del solemne Salón de Honor, lugar dispuesto para los velatorios de un funeral de Estado que está otorgando postales para la historia republicana, como la imagen de la ministra Camila Vallejo haciéndole guardia al féretro o el instante en que el Presidente Boric abrazó con los ojos cerrados a Cecilia Morel.
Larga fila
La fila para ingresar al salón se extiende hasta más allá de calle Mc Iver. María Ruiz López es comerciante ambulante y lleva 8 chapitas con la imagen de Piñera colgadas en su ropa. Está ubicada justo a la salida del ex Congreso por calle Catedral. Las vende a mil pesos. «El legado del presidente creo que es la preocupación por todo, cuando sacó a los mineros, ahora se sabe que estaba preparando ayuda para el gobierno por los incendios, eso es algo que no todos los políticos transmiten», dice. Otra mujer le regala unas galletas Kuky a la carabinera que resguarda esa puerta. Juan Avendaño, también cruza esa puerta. Trabajó 14 años con el exmandatario, pero no lo veía hace un par de años, hoy hace la fila con una banderita que lleva la banda presidencial.
«Me despedí de él y no aguanto el dolor, porque esto es muy sensible», Luis Urzúa, uno de los 33


