La ultra derecha quedó finalmente en tercer lugar en las elecciones legislativas de este domingo
Ensamble, la coalición oficialista, se quedó con el segundo puesto en los comicios.
Según resultados a boca de urna, ampliamente difundidos en Francia, el Nuevo Frente Popular (NFP) liderará en el Parlamento al lograr entre 172 y 192 asientos. Luego asoma Ensemble, coalición oficialista, con 150 a 170 asientos. La Agrupación Nacional y sus aliados (Le Pen), quedaron relegados al tercer puesto y contarán entre 135 a 155 asientos.
De esta forma Emmanuel Macron seguirá a la cabeza del gobierno francés hasta el fin de su periodo, en 2027.
Los resultados fueron sorpresivos, pues hace exactamente una semana, la Agrupación Nacional (RN) se había impuesto en la primera vuelta de los comicios, poniendo en jaque a la gestión del presidente Emmanuel Macron.
La jugada
Para que se dieran estas cifras, resultó clave una jugada elaborada por la izquierda y el oficialismo, y que consistió en el retiro de 218 candidatos, para así concentrar los votos en los aspirantes más fuertes de cada distrito y hacerles frente a los candidatos de extrema derecha.
Francisco Vicencio, cientista político de la Universidad Católica, asegura que «el llamado del oficialismo como de la izquierda tuvo efecto en el electorado francés, que por un lado acudió a las urnas obteniendo una participación récord cercana al 67%, más de 20 puntos respecto de las votaciones anteriores».
«Este llamado, y el bloqueo que efectuaron con la retirada de los candidatos tuvieron efecto. La movilización fue efectiva, y fue una derrota contundente para la Agrupación Nacional», agrega.
¿Qué efecto tienen las elecciones?
Además de determinar quiénes conformarán la Asamblea Nacional, estas elecciones son fundamentales para determinar el rumbo del gobierno francés.
Según la Constitución de Francia, el Presidente tiene la facultad de nombrar a su primer ministro, salvo que una coalición logre obtener una mayoría absoluta en el Parlamento francés, es decir, 289 diputados.
Pese a que los ganadores, el Nuevo Frente Popular, no obtuvo mayoría absoluta, asegura que deben estar a la cabeza del gobierno. Al menos así lo dejó en claro Jean-Luc Mélenchon, líder de la izquierda, quien aseguró que «el presidente tiene el poder, y el deber de convocar al Nuevo Frente Popular para que gobierne».
Vicencio afirma que no sería la primera vez que un presidente deberá cohabitar con un premier de un partido político distinto: «Este fenómeno se dio durante los años '90, por varios años, cuando cohabitó Jacques Chirac (centroderecha) con el Partido Socialista, es decir, con Lionel Jospin».
Desde el gobierno parecen haber entendido la señal, luego de que se diera a conocer la renuncia del actual primer ministro, Gabriel Attal, «conforme a la tradición republicana y a mis principios», según dijo.
Fuentes cercanas al presidente aseguraron que Macron «esperará a la estructuración de la Nueva Asamblea Nacional para tomar las decisiones necesarias», y que «en su papel de garante de las instituciones, velará para que se respete la decisión soberana de los franceses», en dichos recogidos por Infobae.
Reacciones de Le Pen
Pese a la derrota de su sector, Marine Le Pen tomó con mesura la derrota en las parlamentarias, y aprovechó de disparar contra el gobierno francés, al asegurar que está en una situación «insostenible».
«La marea está subiendo. Esta vez no ha sido suficiente y, por tanto, nuestra victoria solo se retrasa. Eso es todo, es una victoria aplazada», dijo a la cadena de televisión TF1.
La líder política también manifestó tener «demasiada experiencia para sentirme decepcionada por un resultado en el que multiplicamos nuestro número diputados».


