La estadounidense se impuso a la número uno del ranking, Aryna Sabalenka
Desde que se casó en noviembre con el ex tenista Björn Fratangelo, la vida la sonríe a la norteamericana.
Un grito de desahogo fue el que soltó Madison Keys sobre la superficie del Rod Laver Arena cuando vio que su derechazo se hizo inalcanzable para Aryna Sabalenka.
La estadounidense de 29 años soltó entonces una risa profunda, llevó sus manos al cielo y buscó con la mirada a su equipo, antes de recibir un abrazo de la bielorrusa, número uno del escalafón de la WTA y, hasta ese momento, vigente campeona del Abierto de Australia.
Luego, bien emocionada, Keys soltó su raqueta en el banco de descanso, y volvió a la pista para recibir la ovación del estadio principal del torneo oceánico, mientras al otro lado la bielorrusa rompía su raqueta con rabia ante la frustración. Sabalenka pudo convertirse en la primera jugadora en ganar tres veces consecutivas Australia desde Martina Hingis en 1999, pero al frente tuvo a una rival implacable.
«Mostraste un tenis increíble», le dijo la europea a Keys, que se llevó la final con parciales de 6/3, 2/6 y 7/5, en dos horas y media de partido. La estadounidense entró enchufada y con su primer servicio estuvo intratable, rondando el 90%.
«Siempre vas a ser difícil. Felicitaciones para ti y tu equipo», partió diciendo la nueva campeona a su rival, para luego agradecerles a los fans y al torneo. «Es mi primer Grand Slam, significa todo para mí», dijo la oriunda de Rock Island, Illinois, en el medio oeste estadounidense.
Keys volcó su discurso a su equipo, que aparte de profesionales de distintas disciplinas, también lo integra su esposo Bjorn Fratangelo, un ex tenista estadounidense.
«Ya había llegado a una semifinal (US Open 2017) y no se me había dado. Ellos creyeron en mí cuando yo lo dejé de hacer, en todas las formas posibles. Con las lesiones que llegué a tener. Es increíble poder estar acá levantando el trofeo junto a mi esposo», agregó la nueva campeona, que se embolsó 2,1 millones de euros y que seguramente ahora podrá disfrutar de una luna de miel como corresponde.
Junto a Fratangelo se casaron en noviembre pasado en una boda sencilla en Estados Unidos, según mostraron a través de sus redes sociales, y parece que eso trajo los buenos resultados. Justo en ese período, él comenzó a hacerlas de coach luego que ella dejara a Georgi Rumenov en 2023.
«Creo que comenzó (la relación laboral) cuando tuvimos un poco más de diálogo sobre tenis en nuestra relación, más o menos cuando estaba terminando mi propia carrera. Ella solo me estaba intercambiando ideas y cosas así. Era la primera vez que yo le daba mi opinión. Luego llegamos a un punto en el que empezamos y decidimos que iba a estar con ella a tiempo completo. Fue algo así como: ¿Cuánto quieres obtener de esto? ¿Estás contenta con permanecer del 11 al 25 (en el ranking)? ¿Quieres intentar conseguir más? ¿Qué quieres?», declaró recientemente Fratangelo en una conferencia. Durante el discurso de su campeona, cada vez que la transmisión oficial lo captó, se le veía llorando, muy emocionado.
Han sido semanas de ensueño para Keys y Fratangelo, que antes de Melbourne pudieron festejar en Adelaida. Con su obtención de este domingo, llegó a 10 torneos y avanzará del del lugar 14 al 7 en el escalafón. «Siento que es la mejor luna de miel posible. Es perfecta. Tengo el mejor y más comprensivo marido del mundo. De hecho, no quería entrenarme, pero siempre creyó en mí», dijo.
Keys comenzó a tomar clases de tenis a los 7 años y siempre tuvo de referente a Venus Williams. Se hizo profesional a los 16 y tras años de irregularidad y lesiones, parece que encontró el rumbo. En su camino al título eliminó a tres jugadores del top 15.


