Uno puede comprar dos semanas antes y encontrar buenos precios, asegura
La periodista asegura que muchas ciudades de Sudamérica, como Río y Lima, se lucen en esas fechas.
El Caribe queda fuera de las recomendaciones de Majo Winter para septiembre, aunque entiende perfectamente a quienes lo eligen para celebrar Fiestas Patrias. El problema es que ese mes coincide con la temporada de huracanes: destinos como Cancún o Punta Cana, que le parecen estupendos, quedan expuestos a lluvias más que fuertes. «El clima te puede sorprender. Irse por una semana a un resort donde sólo te va a llover para mí es un desperdicio de dinero», opina.
¿Por qué confiar en ella? Winter lleva cinco años conduciendo programas de viajes en Canal 13 y Mega: recorrió Chile de punta a punta en un auto eléctrico para «Viaje sin huella», va en la tercera temporada de «Travel App» y hoy graba un documental recorriendo el mundo sola. Antes estuvo detrás de cámara, como productora de espacios de gastronomía y cultura.
Si le preguntan un lugar para salir de Chile en septiembre sin escalas, no lo piensa mucho: «Tengo un amorío con Río de Janeiro». A su juicio, ese mes pilla a la ciudad en su mejor momento, porque ya pasó el moderado frío del invierno y todavía no arde el calor del verano, así que las playas se disfrutan mucho más.
Río le parece perfecta para una escapada de cuatro, cinco o seis días, porque «mezcla naturaleza, playas increíbles, mucha ciudad, cultura, gastronomía exquisita y muy buena vida nocturna». Y si el feriado se estira a una semana completa, el plan crece: subir al Cristo Redentor y al Pan de Azúcar, caminar por Santa Teresa y después arrancarse a Búzios o Arraial do Cabo. «Estás en el corazón de Brasil, que para mí es otro mundo», señala.
Como destino interno, se queda con Puerto Natales y Torres del Paine. «Para mí es el lugar más lindo y más impresionante de Chile, puedo volver en cualquier época del año y me va a sorprender igual». Le gusta ir justo cuando parte la temporada, con menos visitantes, menos viento que en pleno verano y un paisaje que mezcla lo invernal con los primeros colores de la primavera. Alojarse en el pueblo abarata el viaje; entrar al parque exige más presupuesto.
El Dieciocho la ha pillado en Valdivia, Puerto Varas, Punta Arenas y Pichilemu. «Recorrer ciudades dentro de Chile también es bonito, porque uno va conociendo distintas culturas, cómo viven las fondas», destaca. Este año la fiesta la encontrará por primera vez lejos del país: está en medio de un recorrido de cinco meses por el mundo y calcula que las Fiestas Patrias la van a pillar en Roma. «Estoy un poco ansiosa, porque quiero ver si los chilenos se van a juntar», cuenta.
Entre las rutas directas a Santiago para esas fechas, ¿hay alguna que la gente mire en menos?
«Yo diría que Lima. Siento que Buenos Aires, Río y Bogotá son buenos destinos y la gente sabe que hay muchas cosas que hacer. Pero de Lima la gente solamente piensa en la gastronomía, que es súper conocida, y se la pierde como puerta de entrada para descubrir otros lugares de Perú: en pocas horas uno puede estar en destinos muy distintos, como las dunas de Ica, el oasis de Huacachina, incluso Arequipa. También tiene playas, yo ahí nadé con lobos marinos. Hay muchas cosas más que hacer en Lima que solo comer».
Queda poco para septiembre. ¿Qué le aconseja a quien recién ahora se puso a mirar vuelos?
«La gente cree que ya es tarde para comprar pasajes, que no va a encontrar buenos precios, pero creo que nunca es tarde. Ese mito de que hay que comprar con tres meses de anticipación para mí no es real. Uno se mete a Google Flights, pone una alerta del pasaje que quiere y te llega un correo cuando baja. Uno puede, incluso, comprar con dos semanas de anticipación y encontrar un buen precio».
¿Una recomendación final?
«No llevar maleta abajo cuando uno va por pocos días: se ahorra tiempo, se ahorra plata y todo es más sencillo con la mochila o la maleta de mano».



