La hija del cantante de Lucybell se encuentra en coma inducido tras presentar una septicemia
Nicole Ahumada y Claudio Valenzuela, quien llegó este miércoles desde Estados Unidospara acompañar a su retoña, fueron a ver a la joven a la Posta Central.
Son las 13 horas y Claudio Valenzuela, el vocalista de Lucybell, sale de la Posta Central por una escalera lateral junto a Nicole Ahumada. Acaban de visitar a Amaya, la hija de ambos de 24 años, quien está internada en coma y con riesgo vital en ese recinto desde el lunes. El músico abraza a los amigos y familiares que lo esperaban afuera y no resiste más: se pone a llorar desconsoladamente.
Con una gorra negra y lentes oscuros, Valenzuela, quien llegó en la mañana de este miércoles desde Boise (Idaho), donde reside, fue abrazando uno a uno a quienes lo esperaban, sin poder aguantar las lágrimas en ningún momento. Así estuvo por seis minutos hasta que se fue del lugar, momento en el cual se excusó, muy amablemente, de hablar sobre el duro momento que enfrenta.
Nicole Ahumada detalló que la joven de 24 años, quien estudió turismo y trabaja en banquetería y eventos, está «estable dentro de su gravedad, igual como estaba ayer».
¿Qué le pasó a Amaya?
«Tuvo una otitis hace un par de semanas. Estaba supurando materia por los oídos y le dieron un antibiótico, pero parece que fue muy poco y la infección se fue agrandando, agrandando y le dio una septicemia. Ahora están viendo qué bacteria fue».
¿Cómo se fue agrandando?
«El domingo en la noche estuvo con más de 40 grados de fiebre por dos horas, así que la llevé a Urgencias. Estaba delirando y colapsó, quedó inconsciente. Luego empezó a convulsionar».
¿Qué pasó cuando llegó a la Posta?
«La internaron altiro. Cuando vieron la fiebre, el neurólogo pensó que era meningitis y entró por un cuadro de meningitis hasta que le hicieron las punciones en la columna y no era. Era una infección en la sangre y le indujeron el coma para hacerle el tratamiento y que su cuerpo no se desgaste en tratar de funcionar».
Todo por una otitis.
«No se puede tomar a la ligera eso de que te salga materia por los oídos. El antibiótico fue como un parche curita para tapar una herida grande».
¿Usted puede entrar a verla todos los días?
«Sí, yo puedo estar con ella. Le hablo, le digo que tiene que salir adelante y que tiene que pelear con ese bicho».
Vi que le hacen cadenas de oración.
«Sí, todos los días a las 20 horas con Milagro (uno de los hits de Lucybell), ese es el tema de la Amaya, se lo hizo Claudio a ella».
Ojo con la otitis
Christian Olavarría, otorrino del Hospital Clínico de la Universidad de Chile y de la Clínica Santa María, explicó que una otitis es «una infección en el oído. Ahora, las infecciones del oído pueden ser más externas: en el conducto auditivo o pabellón auricular (oreja) o de estructuras más internas del oído. La otitis externa es la típica del verano. Un niño sano o una persona joven que estuvo todo el día en la piscina, en el lago o en el mar, se le produce una herida y por ahí entra la infección a los tejidos de la piel del conducto auditivo. Esa infección se trata con antibiótico en gotitas. La otra es la del resfrío que se va al oído, que es la otitis del niño u otitis media aguda. Esa afecta del tímpano para adentro. También requiere antibióticos, en este caso orales, y suele ser de buena evolución pero también se puede complicar».
¿Complicar cómo?
«Normalmente, las otitis tienen una respuesta al tratamiento antibiótico que suele ser de entre 24 y 48 horas. Si las molestias persisten después de dos días, es muy importante reevaluarse con un otorrino».
¿Puede derivar una otitis en una septicemia?
«Uno está acostumbrado a que las bacterias se controlen correctamente con los antibióticos, pero el uso indiscriminado de antibióticos y la resistencia que han ido adquiriendo las bacterias con el tiempo pueden hacer que las infecciones sean más agresivas, a pesar de estar siendo tratadas. Cualquier infección del organismo puede pasar a la sangre, una infección urinaria que no se manejó bien o la típica amigdalitis bacteriana».


