El joven murió en junio pasado, a los 17 años, tras un accidente de tránsito
Romina Cisternas cumplió cuarenta años en octubre. La inmensa pena por la pérdida de uno de sus dos hijos, el cantante Giuliano Yankees, quien falleció en junio a los 17 años en un accidente de tránsito, provocó que ella no quisiera celebrar. Pero entre su hija menor, Josefa Rocuant, y los amigos de su primogénito, la festejaron. «El apoyo de mi familia, amigos, amigas de infancia y primos ha sido fundamental», cuenta.
Con gestos como este es que Romina logra ponerse de pie tras la partida de Giuliano Rocuant Cisternas, intérprete que actualmente tiene más de 630.000 oyentes mensuales en Spotify. «Mi hijo fue un niño muy feliz y versátil. Él dejó mucha música y se está haciendo un disco con sus canciones. Mi misión de vida es mantener su legado. Le manejo su cuenta de Instagram porque lo quiero mantener vivo y yo era su fan número uno», dice emocionada.
«Creo que hemos salido adelante porque nos tenemos la una a la otra y los amigos de Giuliano han sido un apoyo», suma Josefa. De ese grupo de cercanos ambas destacan a Lucky Brown, Joseph, Adem, Bryciell, Giordano, MarcosBoys, Young Piri, Benja, Dylan y Bastián. «Los amigos de mi hijo han sido súper importantes. Ellos me dicen que soy su segunda mamá y que nunca me van a dejar sola. Los cantantes urbanos están estigmatizados y son niños de muy buen corazón y esforzados», agrega Romina.
En septiembre de 2022, Giuliano perdió a uno de sus amigos más cercanos, Byron Olivera. Por esos días, el intérprete de «Soy un simple bandolero», acompañó al clan de su partner. «La familia de Byron me decía que luego de su muerte, la casa se sentía vacía, y cuando Giuliano llegaba a visitarlos iluminaba el lugar. Ahora eso me pasa a mí. La visita de los chiquillos es un bálsamo para mi corazón», reflexiona Romina.
Romina fue madre soltera. Por esos días, ella y los menores vivían con sus padres, Hernán Cisternas y Alicia González, y «gracias a ellos pude criar a los chiquillos». «Para mí, él es mi papa», dice Josefa en referencia a su abuelo. Ahora regresaron a su primera casa porque aún no pueden estar en el hogar donde vivían con el artista. «Perder un hijo es arrancarte el corazón en un segundo, es respirar sin vivir. Es una pesadilla de la que no se puede despertar y hay que aprender a vivir, a renacer sin la mitad de tu corazón. Pero lo haré por mi hija y por el amor indestructible, por mi Giulianito», afirma.
A los 16 años, Giuliano grabó su primer video. «Mi hijo no me quería contar que estaba grabando (música). Un día partimos con la Jose y la Antonella, que es hermana por parte del papá, a verlo. En ese momento él se emocionó y yo le hice un gesto de que estaba muy orgullosa. La gente del sello Stars Music fue la familia que Giuliano escogió de pequeño», rememora Romina. En este clan también existe Salvatore, el hermano menor del cantante por parte de su padre. «Ellos siempre se veían», agrega ella.
En este camino de recuperación, madre e hija mencionan el apoyo del colegio Tupahue de Puente Alto, quienes incluyeron al intérprete en la ceremonia de titulación. «También quiero agradecerle a mi neuróloga, a mis amigos de Efubox, a la Jossi de Stars Music, a la Cibelle, que era la polola de mi hijo, mi hermano y mi sobrina», detalla la analista de riesgo automotriz, quien está armando una tienda de ropa de su niño (@giulianoyankees.cl)
Sobre el día del accidente, Romina aclara que su primogénito, quien aprendió a manejar para casos de emergencia porque ella sufre crisis de pánico desde niña, «iba en el sentido correcto del tránsito. Se le fue el control de la moto y, lamentablemente, cayó de sorpresa un auto que lo atropelló. Yo quiero que esa persona no sienta culpa, no tengo ningún rencor con él. Sé que asistió a mi hijo y que nunca se arrancó. El destino fue cruel conmigo porque a una mamá no le puede pasar esto». Ahora, dice ella, «me voy a dedicar a que mi hija sea feliz, a Giuliano lo voy a mantener vivo en mi corazón y su música nunca va a dejar de sonar».


