Ana María Cortés reclamó por el poco avance en la investigación por la muerte de José Tapia
No nos han informado, no nos han llamado,nada, dijo la funcionaria de la municipalidad de Llay Llay, que no ha podido contratar un abogado por falta de recursoseconómicos.
«No se olviden de mi hijo para que no se transforme en un caso más. Le pido a la justicia que haga su trabajo. Hay una familia y amigos detrás. Nosotros no vamos a parar hasta encontrar al culpable. Él era un joven con muchos proyectos que se vieron truncados. ¿Por qué hay otros casos a los que les dan prioridad si mi hijo también era una persona? Que la justicia busque al culpable del asesinato de mi hijo, por favor».
Ana María Cortés (54) trata de mantenerse firme para que la pena no le impida lanzar este mensaje de auxilio con el fin de hallar a los responsables de la muerte de José Tapia, su hijo mayor, que la noche del 10 de marzo fue asesinado a balazos, en la intersección de Departamental y Autopista Central, cuando se devolvía a Llay Llay, su ciudad natal, tras haber asistido al Superclásico, entre Colo Colo y la Universidad de Chile. El muchacho de 28 años, técnico en construcción, se trasladaba en un bus arrendado cuando recibió el impacto en la pisadera de la máquina por presuntos hinchas azules, en el contexto de actos vandálicos que se desarrollaban en el sector.
«La parte judicial está al debe con nosotros porque el fiscal Cristián Toledo Álvarez, hace más de un mes, quedó de comunicarse con nosotros en el caso de que tuviera alguna pista, pero no ha pasado nada, hasta el momento. Nosotros estamos en pañales. No nos han informado, no nos han llamado, nada», dijo Cortés, funcionaria de la dirección del Tránsito de la Municipalidad de Llay Llay.
¿Sabe si hay sospechosos del crimen?
«No, nada. Hace tiempo se nos dijo que están haciendo pericias a las cámaras y que les habían tomado declaración a las personas que iban en el bus. En el parte policial aparecen seis a siete testigos, pero el fiscal no se ha comunicado con nosotros».
¿Usted tiene abogado?
«No, por el momento, no. Un abogado de San Felipe nos va a representar como familia, pero no como abogado».
¿Por qué no tiene?
«Lamentablemente porque nosotros no tenemos los recursos para contratar un abogado. Solo accedimos a uno de canal 13, que era gratis, y otro de acá, también gratis, pero eso ya no corre. La verdad es que no hemos consultado cuánto nos saldría un abogado particular, porque aunque consultemos no estamos en condiciones de contratarlo. Esto es para largo y sabemos que la justicia chilena no es muy llana a resolver cosas».
¿Y qué piensa de eso?
«Me dio bastante pena el caso del carabinero Emmanuel Sánchez, por cómo fue su asesinato y qué bueno que hayan encontrado a los culpables, pero me pregunto lo siguiente: ¿Por qué en el caso de mi hijo no se pudo actuar de la misma manera, si incluso en las imágenes de afuera de la botillería se ve que pasa una patrulla? ¿Por qué si ellos vieron que había una pelea y disparos pasaron de largo? ¿Por qué no actuaron altiro? Eso nos tiene decepcionados, pero no tengo nada contra el carabinero. Me dio bastante pena. Ese dolor de su esposa e hijo no se lo doy a nadie, pero me hubiera gustado que hubieran actuado de la misma forma con mi hijo».
¿En definitiva, ha tenido apoyo de alguien?
«El Centro de Apoyo a Víctimas nos facilitó un sicólogo, pero el siquiatra lo estoy pagando de forma particular. Tanto yo como mi otro hijo, Gonzalo (23), junto con ayudarnos con medicamentos, tenemos que presentar licencias, en nuestros trabajos. Ninguno de los dos está en condiciones de dejar de lado el dolor y volver a trabajar. No fue una muerte natural ni accidente, fue un homicidio, por lo que el dolor es mucho más fuerte».
¿Usted cómo ha estado?
«La verdad es que me levanto, porque tengo que levantarme, no más. Tengo cero ánimo. Nada me llena, nada me llama la atención, es una tristeza enorme. Me acuerdo de situaciones y conversaciones con mi hijo y lloro todo el día. Esto no se lo doy a nadie, es un dolor inmenso, una pérdida incomparable. Ahora lo único que me interesa es que esto se difunda para que haya justicia, porque si uno no hace presión no habrá resultados. Como uno no tiene los medios puede pasar al tintero, no más. Yo lo lloro a diario, no hay día en que no lo llore. Aprovecho cuando mi marido se va a trabajar, porque también lo veo amargado y preocupado, pero en ese silencio yo lo lloro, porque lo extraño. Si mi hijo era todo, junto con mi otro hijo menor, pero me lo arrebataron».


